Buenas herramientas para la gestión familiar diaria

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gestión de conflictos en la familia, técnicas de resolución de conflictos familiares

Buenas herramientas para la gestión familiar diaria

En las familias es habitual que existan conflictos, pero la gestión de estos conflictos son oportunidades para aprender, para conocernos más y mejor. Es primordial para una crianza respetuosa la coherencia entre lo que se piensa, lo que se siente y lo que se hace.

 

¿Cómo podemos gestionar los conflictos?

No todos los conflictos pueden resolverse de la misma manera. Los más leves se pueden superar con normas, hábitos y rutinas que han de ser realistas, claras y coherentes con nuestros valores: con lo que pensamos y con lo que sentimos, pero sobre todo con lo que hacemos. Con continuidad y tiempo, y siendo flexibles según la edad del niño, se pueden evitar estos conflictos leves.

Se parte de la premisa que en la vida no hay premios ni castigos sino que hay consecuencias. Por tanto, los niños tienen que entender que sus actos tienen consecuencias naturales y lógicas.

Para el resto de los conflictos se necesita:

  • Respeto hacia los demás. Es un valor humano que se manifiesta en el buen trato hacia las distintas personascon las que se comparte la vida: padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, maestros y compañeros. Quienes como personas que son merecen ser tratados con palabras y actitudes respetuosas a su condición humana.
  • Empatía es la capacidad de situarse en la emoción que experimenta la otra persona. Es un valor y una competencia que conviene educar ya que favorece el contagio emocional (que puede ser positivo o negativo).

La empatía no significa pensar igual o estar de acuerdo con el otro. Lo que significa es que comprendemos su estado emocional y somos capaces de ponernos en su lugar. Es comprensión, no justificación.

Se puede distinguir entre empatía emocional y cognitiva.

  • La empatía emocionalnos lleva a escuchar a la otra persona para comprender lo que le pasa.
  • La empatía cognitivanos lleva a querer solucionar su problema.

La primera más propia de mujeres, la segunda más propia de hombres. Una busca que la escuche mientras el otro piensa cómo solucionarlo y eso a veces puede generar mal entendidos.

 

La empatía requiere en primer lugar capacidad de escucha.

Esto es particularmente importante en los niños ya que muchas veces solo necesitan que se les escuche y con eso ya se sienten comprendidos por sus padres en sus preocupaciones, no buscan que les resuelvan el problema.

La capacidad de escuchar y ponerse en la emoción del niño es muy importante y no hay que dar soluciones. Es mejor estimularlos a que las encuentre por sí mismo y eso es fácil cuando se siente comprendido. En conclusión, es importante que los padres presten atención a las emociones de sus hijos, que les escuchen para que más allá de las palabras entiendan desde qué emoción está hablando el niño y así poder sintonizar mejor con él.

  • Asertividad, conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa previa que se acepta que toda persona tiene unos derechos básicos.
  • Paciencia en la etapa infantil, los niños suelen pensar que el mundo gira a su alrededor, que lo merecen todo y que consiguen al momento lo que piden. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás. Es entonces cuando hay que empezar a enseñar a los niños a tolerar la frustración. La frustración es una vivencia emocional que se presenta cuando un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a satisfacer o a cumplir. Si los padres siempre dan a los hijos todo aquello que piden, los pequeños no aprenderán a tolerar el malestar que provoca la frustración y a hacer frente a situaciones adversas.

Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona, ya que cuando sean adultos deberán enfrentarse a circunstancias tanto de éxito como de fracaso. Existen teorías que defienden que, si no se enseña a los niños a aceptar los fracasos, es posible que desarrollen una actitud agresiva reincidente.

Para prevenir esta situación y conseguir que el niño tolere la frustración, los padres deben evitar la sobreprotección y no abusar de la permisividad. La conducta permisiva se manifiesta, con frecuencia, al ceder ante cualquier requerimiento del niño, de modo que este siempre consigue lo que quiere y nunca se enfrenta a situaciones negativas, problemáticas o frustrantes.

Pero de este tema ya hablaremos en otro post sobre la frustración y cómo educar la tolerancia a la frustración.

  • Sentido del humor: Los hijos tienen el derecho a equivocarse, pero es importante que cuando lo hagan asuman las consecuencias, también es importante que los padres entiendan que no todo depende de ellos y tienen que dar a los hijos las herramientas para conseguir la mejor versión de ellos mismos pero la decisión es del hijo.
  • Pasar tiempo con lo hijos es necesario para crear complicidades, para compartir, para reforzar los vínculos, sentirnos próximos y ayudar en el momento de gestionar conflictos.

Los momentos compartidos tienen que ser de calidad, dentro de un ambiente positivo, disfrutando la compañía, hablando y escuchando, reforzando las cosas positivas que se han hecho. Todo ello favorece la comunicación entre los miembros de la familia, contribuye a crear buena armonía en el hogar y permite mejorar la autoestima de los niños.

Todo ello no es siempre fácil de conseguir y a veces los padres nos sentimos inseguros, culpables y presionados.

 

 

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