Cuando hablamos de INSOMNIO EN ADOLESCENTES

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insomnio adolescentes  El insomnio es la dificultad persistente en la iniciación, duración, mantenimiento o calidad del sueño a pesar de una adecuada oportunidad y circunstancias para dormir y que conlleva algún tipo de alteración en el funcionamiento diurno. Los niños y adolescentes también lo sufren, aunque en general se diagnostica poco a niños que sufren de insomnio, por prestar poca atención a este síntoma en pediatría, lo cual es un error.

Afecta a un 10% de la población infantil, pero puede llegar hasta un 50% en niños con problemas psiquiátricos o del desarrollo, pudiendo ser en algunos casos la primera manifestación de su enfermedad, de ahí la importancia de prestar atención a este síntoma también en la infancia.

El sueño adecuado es necesario para el desarrollo de cualquier niño, neurológico principalmente, pero también influye sobre el sistema inmunitario, pudiendo afectar incluso al crecimiento normal.

¿CUÁNDO HABLAMOS DE INSOMNIO?

La forma en que cada adolescente se queda dormido es muy variable, pero en general hablamos de insomnio cuando tarda más de 30 minutos en quedarse dormido, o se despierta durante más de 20 minutos en los despertares nocturnos.

De manera práctica prestaremos atención a cualquier alteración del sueño que influya en las actividades diarias ya sea por somnolencia durante el día, disminución de la capacidad de concentración, alteración del estado de ánimo o del humor

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¿POR QUÉ SE PRODUCE EL INSOMNIO?

En el sueño influyen diferentes factores, muchos de ellos se establecen durante el embarazo y primeros años del niño. Cuando estos se alteran se puede producir el insomnio. Estos factores son:

  • El ritmo circadiano: fisiológicamente existe una coordinación entre las horas de sueño-vigilia.
  • El rato que lleva sin dormir: a más horas de vigilia previas al sueño mayor facilidad para iniciar el sueño.
  • Concentración de melatonina: hormona que producimos naturalmente y que nos ayuda a conciliar el sueño. Aumenta con la falta de luz, y disminuye si hay exceso de luz a la hora de ir a la cama.
  • Higiene del sueño correcta, rutinas adecuadas, junto con hábitos de vida saludable (alimentación, ejercicio…etc.).
  • Cortisol influye en la habilidad de dormir toda la noche.
  • Estrés materno durante el tercer trimestre de embarazo.
  • Genética.
  • Enfermedades y fármacos.
  • Factores familiares: estrés o desestructuración familiar, pautas educativas erróneas.

En el adolescente los factores más influyentes son la falta de rutinas adecuadas, las enfermedades psiquiátricas como la depresión, ansiedad, o TDAH o lo que es muy frecuente el RETRASO DE FASE.

INSOMNIO FRECUENTE EN EL ADOLESCENTE: EL RETRASO DE FASE

Se produce cuando el ritmo de sueño-vigilia del adolescente no se correlaciona con las horas de día-noche. Normalmente se habla de retraso de fase cuando el chico tarda mucho en quedarse dormido cuando ya ha anochecido, en cambio tiene muchas dificultades para despertarse por la mañana. Puede tener un origen genético o bien ambiental (mala higiene del sueño). Para tratarlo conviene practicar unas medidas preventivas y así eliminar los factores que lo agravan:

  • Evitar las siestas
  • Utilizar la cama solo para dormir (evitar comer, estudiar, leer, escuchar música o hablar por teléfono
  • Realizar alguna actividad relajante antes de ir a la cama
  • Evitar al final del día la exposición a la luminosidad de la televisión, ordenador, móvil o tableta…
  • Aumentar la exposición a la luz natural por la mañana.Sad Teenage Girl In Bedroom With Mobile PhoneQUÉ CONSECUENCIAS TRAE DORMIR MAL PARA EL ADOLESCENTE

    Un mal diagnóstico y tratamiento del insomnio puede derivar en el trastorno de insomnio crónico, que se presenta con problemas del sueño (para conciliarlo, mantenerlo, etc.) y síntomas diurnos de larga evolución (más de tres meses) que suelen ser: fatiga, malestar, falta de atención, concentración o memoria, bajo rendimiento escolar, cambios de humor o irritabilidad, somnolencia diurna, hiperactividad, impulsividad, agresividad, falta de motivación o de iniciativa, aumento de los errores o accidentes.

    Cualquier padre o madre de adolescente puede reconocer estos síntomas en su hijo o hija adolescente, y aunque muchas de estas características se atribuyen de forma normal a la adolescencia, se debería descartar siempre que sean secundarias a una falta o mala calidad del sueño, entre otras cosas.

    CUANDO CONSULTAR AL MÉDICO

    Siempre que las características del sueño suponen una preocupación para los padres o el propio adolescente y con mucha mayor urgencia si se asocia a síntomas diurnos que corroboran que el sueño no es adecuado. Muchas veces los consejos del médico sobre las conductas de hábitos saludables y rutinas a la hora de ir a dormir, mejorarán drásticamente la forma en que el adolescente duerme. En otras ocasiones sospechará que el insomnio es secundario a alguna patología para lo cual puede pedir exploraciones complementarias o solicitar la ayuda de especialistas en la materia.

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