ACEITE DE PALMA EN NUTRICIÓN INFANTIL

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aceite de palmaACEITE DE PALMA EN NUTRICIÓN INFANTIL

En los últimos años ha aumentado el interés por el contenido de los alimentos infantiles, en especial preocupa la presencia de aceite de palma en muchos de ellos. El aceite de palma se utiliza en la elaboración de alimentos que incluyen las leches de fórmula. Sorprende a muchos padres, a la hora de escoger la alimentación de los lactantes, que este aceite, actualmente considerado popularmente como perjudicial y dañino, esté siendo utilizado en alimentos destinados a niños muy pequeños, algunos de ellos lo consumen desde el primer día de vida.

QUÉ SON LAS GRASAS Y CUÁLES SE UTILIZAN EN LA ALIMENTACIÓN

El término “grasas” abarca una gran cantidad de moléculas diferentes y con efectos diferentes sobre la salud. Son una fuente muy importante de energía de nuestra dieta. Concretamente, en la dieta de los niños se recomienda que el porcentaje de grasas sea del 30%, y limitada a un 10% de grasa saturada, aunque en niños menores de dos años no es exactamente así. Las grasas no son solo una fuente de energía para nuestro organismo, sino que también son esenciales para un buen DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL  y de la FUNCIÓN VISUAL, entre otros, lo que es vital en el caso de los lactantes y aún más en niños prematuros.

No todas las grasas son iguales,  algunas son más beneficiosas que otras, y por eso debemos  fijarnos en el porcentaje total y  en la CALIDAD de las mismas.

Se recomienda que de la cantidad total de grasa ingerida, la mayor parte sea poliinsaturada, y una menor parte saturada, pero de éste último grupo también ha de consumirse.

Las grasas más perjudiciales, en cuanto al riesgo cardiovascular s, son las saturadas, pero también las insaturadas de tipo TRANS. Las grasas trans se producen industrialmente (parcialmente hidrogenadas) o bien se encuentran de forma natural en pequeña cantidad en carnes, leches de origen animal y sus derivados, sintetizadas a partir del propio animal. Pero se siguen utilizando ampliamente en los alimentos por aumentar su plazo de consumo o estabilizar su sabor.

Las grasas de origen vegetal suelen contener mayor porcentaje de ácidos grasos mono o POLIINSATURADAS, respecto a las de origen animal. Hay algunos aceites vegetales que no son aptos para el consumo humano como el ACEITE DE ALGODÓN, pero hay muchos otros que si pueden utilizarse  en productos para consumo humano.  Se prefieren las de  aceite de oliva o de girasol.

¿QUÉ ES EL ACEITE DE PALMA Y PARA QUÉ SE UTILIZA?

El aceite de palma es un aceite de origen vegetal, con un alto contenido en grasas saturadas (ÁCIDO PALMÍTICO), que resulta económico y práctico para la preparación de alimentos,  pues es muy estable, no aporta sabor, y mantiene sus propiedades organolépticas a altas temperaturas, por eso se utiliza ampliamente en alimentos cocinados. Sus principales desventajas radican en perjuicios contra el medio ambiente durante su producción.

El ÁCIDO PALMÍTICO es un ácido graso presente ampliamente en el aceite de palma. También es el ácido graso más abundante en nuestro organismo, fuente importante de energía y necesario para el funcionamiento del sistema nervioso, la producción de surfactante (necesario para el correcto funcionamiento pulmonar) y la unión celular.

 

¿POR QUÉ SE AÑADE ACEITE DE PALMA A LAS FÓRMULAS INFANTILES?

Porque el aceite de palma es rico en ácido palmítico, un ácido graso que, aunque saturado, no se ha demostrado perjudicial para la salud en una proporción correcta y un contexto nutricional variado y equilibrado.

La leche materna es rica en ácido palmítico y de ahí que se añada aceite de palma a las leches de fórmula, que lo que buscan es parecerse al máximo a la leche materna. Existen dos formas de este ácido, una forma alfa (que es la que se añade principalmente a la leche de fórmula) y una forma beta (que es la predominante en la leche materna y presenta conocidos beneficios fisiológicos para el lactante, ya que mejora la absorción de grasas y calcio, y mejora la microflora intestinal). Dado el conocimiento que se tiene de estos datos, las fórmulas infantiles se están adaptando para aumentar el porcentaje de la forma beta y poder disminuir la de la alfa en sus preparados, lo cual aún es un reto.

¿EXISTE ALGÚN CONTROL SOBRE LOS COMPONENTES DE LAS FÓRMULAS INFANTILES?

Rotundamente sí. La legislación vigente se basa en la evidencia científica,  regula claramente la composición de los alimentos destinados al consumo infantil:  las leches de fórmula, los cereales, y los “potitos”.

En el caso de las fórmulas infantiles se prohíbe expresamente el uso de aceite de sésamo y de algodón, por ser claramente perjudiciales para la salud. En cuanto al aceite de palma no existe tal prohibición.

Aunque las principales fabricantes de leches de fórmula están apostando por mejorar el porcentaje de ácido palmítico en posición beta respecto de la alfa, esto no está regulado por ley. Normalmente se puede saber qué leches presentan mayor porcentaje de beta-palmítico ya que en el etiquetado se especifica como un dato favorable.

¿QUÉ OTROS ALIMENTOS CONTIENEN ACEITE DE PALMA?

Por su menor coste, y sus beneficios en la producción de alimentos, el aceite de palma es ampliamente utilizado en alimentos manufacturados y precocinados.

El porcentaje de grasas saturadas que necesitan consumir los niños  mayores es menor a la que necesitan los lactantes y niños pequeños,  por eso en los mayores, es mejor prescindir del aceite de palma y cocinar los alimentos  con aceites vegetales  de oliva o girasol.

Un bajo consumo de aceite de palma no es perjudicial, si consumimos muchos alimentos que lo contienen,  aumentamos el riesgo de “pasarnos” con la cantidad de ácidos grasos saturados recomendados, y entonces si aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

RESUMEN Y RECOMENDACIONES

Los niños menores de 2 años requieren consumir ácido palmítico que interviene en funciones de su  organismo específicas para su edad, por eso se añade a las fórmulas infantiles. En los lactantes no está indicado seguir una dieta pobre en grasas pues las necesitan para su correcto desarrollo.

El aceite de palma es rico en ácido palmítico, ácido graso saturado presente de forma predominante en el organismo y aportado en gran cantidad por la leche materna y las leches de fórmula, que buscan imitarla.

En los niños  mayores de 2 años se debe limitar el consumo de grasas saturadas, y para hacerlo conviene evitar en la medida de lo posible alimentos que las contengan.

La producción del aceite de palma influye negativamente sobre el medio ambiente y es un hecho a tener en cuenta. Se está trabajando en la mejora de la composición de los alimentos, pero antes de introducir cambios sustanciales se debe demostrar su eficacia.

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