Reincorporación al trabajo: ¿Qué pasa cuando se acaba la baja de maternidad?

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Reincorporación al trabajo: ¿Qué pasa cuando se acaba la baja de maternidad?

Aunque poco a poco se van haciendo progresos y logrando bajas de maternidad y paternidad más largas, lo cierto es que en la mayoría de países europeos, y particularmente en España, la reincorporación al trabajo se produce excesivamente pronto. Muchos papás y mamás se echan las manos a la cabeza cuando escuchan las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría o de la Organización Mundial de la Salud: “¿Quién puede darle a su hijo pecho a demanda hasta los 2 años?” “¿Cómo no voy a llevar al pequeño a la guardería hasta los 24 meses?” “¿De dónde saco el tiempo para estimularle adecuadamente?” No es de extrañar entonces, que cada vez haya más padres y madres estresados y agotados, que llegan incluso a poner en peligro su propia salud física y mental en un intento de conciliar la vida laboral y familiar. Por este motivo, y dado que vivimos en una sociedad en la que, lamentablemente, las bajas maternales y paternales son extremadamente cortas, vamos a dedicar este post a aclararos algunas dudas al respecto.

 

Lo primero de todo: las recomendaciones no son obligaciones

La OMS, la AEP y todos los pediatras y especialistas en salud y desarrollo infantil tenemos un amplio conocimiento de las necesidades, problemas y retos a los que se enfrentan los niños. Nuestra experiencia diaria con ellos, junto con nuestros conocimientos científicos sobre el tema, nos permiten saber qué tipo de situaciones favorecen más su salud y correcto crecimiento. Sin embargo, las recomendaciones no son más que eso: recomendaciones. La lactancia materna, por ejemplo, es muy importante tanto desde el punto de vista nutritivo como emocional. Refuerza su sistema inmunológico, protegiéndoles de infecciones, y ayuda a estrechar el vínculo materno-filial. Sin embargo, que un niño se alimente con leche artificial no significa un fracaso para la madre o un peligro para su salud. Los biberones reúnen todas las necesidades nutritivas que el bebé requiere y las caricias y mimos que se le dan durante el proceso pueden ser los mismos que cuando se le da el pecho. Por lo tanto, aunque lo ideal sería tener bajas de maternidad más largas que nos permitiesen pasar con nuestros hijos sus primeros años de vida, no podemos ignorar el contexto en el que vivimos. Lo verdaderamente importante es que los niños tengan sus necesidades básicas cubiertas, que vivan en un entorno tranquilo y lleno de amor, y que se les dedique la atención y cuidados que requieren. Si los padres no pueden ofrecer esto las 24 horas del día, no hay nada de malo en buscar otras soluciones. Lo que no tiene sentido es acabar estresados, agotados o deprimidos, porque esto sí repercutirá negativamente en los niños.

 

La vuelta al trabajo: ¿Quién cuida al bebé?

Tras un periodo de intensas emociones que incluye el parto, el postparto y la llegada a casa del bebé, la mayoría de mamás se encuentran con un nuevo reto: la reincorporación laboral. Este proceso suele ser difícil, tanto desde el punto de vista emocional como logístico. Nuestros instintos más primarios nos instan a quedarnos al lado de nuestro bebé, con el que hemos establecido un vínculo que, aunque nos acompañará el resto de nuestras vidas, es especialmente fuerte en estos momentos. Además, surgen las dudas acerca de la lactancia materna o artificial (en la mayor parte de los casos es prácticamente imposible continuar dándoles el pecho una vez finaliza la baja maternal), y hemos de escoger quién se hará cargo de nuestro pequeño las horas que estemos fuera: ¿Canguro, guardería o abuelos?

  • Sin lugar a dudas, la opción que más suele tranquilizarnos es dejar a nuestro niño al cuidado de los abuelos: el bebé les conoce y nosotros confiamos en ellos. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no es posible debido a que los abuelos también trabajan, están enfermos o viven lejos. Además, aun cuando es posible hacerlo, debemos valorar si la carga extra de trabajo es saludable o no para ellos.
  • Los canguros o cuidadores son una excelente opción cuando son de confianza. Contratar a alguien con buenas referencias o al que ya conocemos, nos dará la seguridad que necesitamos para dejar al pequeño en otras manos. Además, esta solución tiene la ventaja de que las rutinas y el entorno del bebé no cambian, ya que generalmente son los cuidadores los que acuden a nuestra casa.
  • En cuanto a las guarderías, las hay y muy buenas, aunque tienen la desventaja de que cambian la rutina del niño al tener que desplazarse a otro entorno. Además, dada la inmadurez de su sistema inmunológico, el contacto con un medio más masificado les hace más susceptibles de padecer infecciones y de enfermar más a menudo. Sin embargo, las guarderías son un recurso muy válido, debido también a que su precio suele ser bastante menor que contratar a una cuidadora.

 

Sobrellevar la separación tras la baja maternal

La reincorporación al trabajo puede ser dura para muchas mamás, que ven como el tiempo con sus hijos se les escapa de las manos. Sin embargo, es importante mantener una actitud positiva y tratar de que los momentos que pasemos con ellos sean de calidad. No hay que sentirse mala madre por trabajar, no estamos fallando a nuestro pequeño ni tiene por qué repercutirle negativamente. Para facilitar el proceso de adaptación a esta nueva situación, tanto para las mamás como para los bebés, se pueden seguir pautas como estas:

  • El proceso de separación debería comenzar de forma progresiva: una hora el primer día, luego dos e ir incrementando poco a poco el tiempo que pasáis alejados el uno del otro.
  • Si es posible, la reincorporación al trabajo no debería coincidir con otros momentos estresantes para el niño, como puede ser una enfermedad o algún cambio en sus rutinas.
  • Confiar en la persona o personas que van a cuidar a nuestro pequeño es un paso necesario para poder llevar el proceso con tranquilidad. Por eso, es recomendable acudir a sitios o personas con referencias y asegurarnos de que el niño se siente a gusto con ellos, habituándole poco a poco a su presencia.
  • Los momentos que compartimos con ellos deben ser de calidad y estar libres de estrés o emociones negativas. Traerse el trabajo o los problemas a casa hará que no disfrutemos del tiempo que pasamos con los niños y ellos lo notarán. Por este motivo, es recomendable que al llegar a casa hagamos cosas con el pequeño, como darle la cena o bañarle, pasear, jugar con él y darle cariño y atención. De este modo, seguirá sintiéndonos cerca aunque pasemos menos tiempo juntos.

 

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