En invierno no desatiendas la protección solar

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En invierno no desatiendas la protección solar

La radiación solar posee beneficios sobre la salud. La luz del sol es imprescindible para sintetizar la vitamina D en la piel, que es necesaria para la absorción del calcio en los huesos pero sigue necesitándose una protección solar adecuada.

La vitamina D se puede obtener de dos maneras: de forma exógena (“que viene de fuera”) a través de los alimentos que ingerimos, los alimentos ricos en calcio y vitamina D son muy variados: verduras de hoja verde, coles, sardinas en aceite (con espinas comestibles), y los lácteos. Pero tan importante es la cantidad de calcio que contienen como la posibilidad que tiene nuestro organismo de absorberlo. Y la segunda, y más importante, es la que llamamos endógena (“que viene de dentro”), ya que nuestro cuerpo es capaz de sintetizar vitamina D cuando estamos al aire libre, gracias al efecto de los rayos del sol sobre nuestra piel.

Para evitar problemas derivados de la falta de vitamina D, es recomendable dejar que nuestros niños estén al aire libre exponiéndose al sol, siempre y cuando sea por un tiempo controlado y sobretodo evitando las horas de máxima intensidad solar. Los cuidados deben ser más rigurosos en verano pero el invierno también los precisa sobre todo cuando se practican deportes de montaña. De esta manera, conseguiremos que su piel sintetice vitamina D sin peligro de quemaduras solares.

Consejos básicos de prevención en la exposición del sol:

  • Usar un filtro de protección solar con factor (SPF) 15 o mayor, aplicándolo al menos 30 minutos antes de salir al aire libre, y reponiendo cada 2 horas.
  • En bebés que van en cochecito, proporcionar una sombra adecuada, incluso en invierno.
  • Si se pasa el día en la nieve, es importante descansar en la sombra y usar protección ocular además de protección para la piel: para reducir los rayos ultravioletas que se reflejan en la nieve, es conveniente usar unas gafas de sol envolventes, con protección UV, que protejan los ojos, los párpados y el contorno de los ojos.
  • También es importante usar un bálsamo labial, para proteger los labios del viento y el sol. Al final del día conviene hidratar bien la piel para restaurar la función protectora propia de la piel que también puede haber sido afectada por el frío y el viento.

 

 

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