Los vómitos en niños y bebés

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¿Tu hijo tiene vómitos? Resuelve tus dudas, comprende cuándo estos son importantes y cómo los puedes aliviar hasta conseguir que cedan.

Los vómitos siempre nos sorprenden, a veces se acompañan de ojeras, decaimiento, palidez, sudoración (a todos ellos los llamamos síntomas vagales). A veces pueden ser un signo de enfermedad grave. A veces en los niños pequeños, si son persistentes, pueden ser la causar una deshidratación en pocas horas.

Vamos a intentar diferenciar distintos tipos de vómito por edad:

El vómito o las bocanadas (regurgitaciones) del lactante.

  • El vómito es expulsar el contenido del estómago por la boca de una forma brusca y con fuerza, quedando este vacío.
  • La bocanada o regurgitación, el bebé expulsa pequeñas cantidades del estómago, como si las dejara escapar, como si rebosara.

En los lactantes las regurgitaciones son muy frecuentes debido a que el cierre superior del estómago en los primeros meses de vida puede ser muy débil, no cierra bien y al estar lleno el estómago, cualquier movimiento es suficiente para hacer que rebose.

Sabemos que con el vómito el niño vacía el estómago, y por lo tanto, puede deshidratarse. En cambio con las regurgitaciones o bocanadas, parte del contenido sigue su camino hacia el intestino y no se deshidrata.

Las bocanadas son importantes cuando son frecuentes y afectan al crecimiento, eso se sabe controlando la ganancia de peso. Si esta ganancia es correcta es que el bebé echa lo que le sobra, si no gana peso puede deberse a diversas causas.

Los vómitos pueden ser intensos si el niño está enfermo: en casos de infecciones, o si tiene dificultades para vaciar el estómago (Estenosis hipertrófica de píloro) o no tolera un alimento (intolerancias a la proteína de leche de vaca o a la lactosa).

Las regurgitaciones o bocanadas generalmente son debidas a un cierre del estómago débil (reflujo gastro-esofágico) pero también pueden presentarse en las fases precoces de las alteraciones explicadas en el caso de los vómitos.

Resumen: Si el bebé pierde peso, hay que estudiarlo.

Si el bebé gana peso, repasar que la cantidad que ingiere sea la adecuada. Hacer tomas más frecuentes y de menos cantidad.

El vómito en preescolares y escolares.

Casi siempre son causados por enfermedad, pero hay niños que se lo provocan, porque les gusta (mericismo) o porque les sirve como arma para conseguir sus objetivos.

  • Los más complicados de tratar son aquellos casos en el que el niño se provoca los vómitos. Como solución pueden utilizarse lo anti-eméticos pero generalmente la única solución es psicológica.

Cuando vomitan para conseguir sus objetivos, lo mejor es hacerle entender al niño que por esta vía no va a conseguirlos y que llegue a la conclusión de que vomitando no consigue nada.

Para ello se necesita un acuerdo entre los padres, que el niño no vea fisuras, y hay que ser muy inflexible, aguantar la presión, no ceder hasta que el niño entienda que esta no es la vía. Se le limpia, sin enfados y se le confirma que nunca se le va a dar nada que pida con vómitos y pataletas.

  • Los vómitos de enfermedad, los de verdad, son los que pueden deshidratar al niño.

 

El tratamiento consiste en:

DIETA: Si no hay diarrea no tiene sentido la dieta astringente.

  • Evitar las grasas, que son alimentos irritantes para el estómago: no fritos, no bollería, no embutidos ni quesos curados.
  • Comer más veces al día pero menos cantidad en cada toma.
  • No insistir en que el niño coma si tiene nauseas.

REPONER, lo que se pierde en el vómito para evitar la deshidratación.

  • Se deben tomar sueros de rehidratación, en pequeñas cantidades y a menudo para que los toleren bien. No sirve solo agua y manzanillas pues no aportan las sales que se pierden con los vómitos.
  • En los últimos años los laboratorios han hecho un esfuerzo por adaptarse a los gustos de los niños y actualmente se venden en múltiples sabores y si se toman frescos mejoran su sabor.
  • Las bebidas que se recomiendan para después de hacer deporte no sirven, pueden incluso ser peligrosas, pues los suplementos que aportan no son los adecuados, ni se ajustan a las pérdidas que se producen por los vómitos.

MEDICACIÓN, cuando los vómitos son seguidos y frecuentes, puede ser necesario administrar alguna medicación intramuscular o colocar un suero intravenoso.

  • Tras el pinchazo, dejar reposar al niño 1 hora y después intentar los sueros de rehidratación oral en pequeñas cantidades durante 2 horas, si los toleras ya puede iniciar otros alimentos evitando las grasas y sin forzar.
  • Si sigue vomitando, realizar una hora más de reposo y después reiniciar rehidratación oral y dieta si va todo bien.
  • Si sigue vomitando, es fácil que necesite rehidratación vía endovenosa en el hospital y dejarlo a dieta absoluta.
  • Tanto en los vómitos como en las diarreas el problema principal es la deshidratación.

 

¿Cómo saber si un niño está deshidratado?

  • La boca está seca, no babea.
  • En los lactantes que tienen la fontanela abierta, cuando el niño está tumbado, la tienen hundida, es un signo de que faltan líquidos en el cuerpo.
  • Ojeras.
  • El niño está decaído y pálido.
  • Si le apretamos las uñas y soltamos el lecho de la uña queda pálido pero debe recuperar su color normal rápidamente, si tarda más de 3 segundos nos indica que el riego de sangre es escaso, esto ocurre en la deshidratación, pero también en otras ocasiones (fiebre y anemia).

 

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