A vueltas con el Cólico del lactante

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Faceless mother with naked baby, infant holding mommy's finger, mum spending time with her tiny child on light background.   El cólico del lactante es quizá uno de los “cajones de sastre” de la Pediatría, ya que engloba un conjunto de síntomas o quejas por parte del bebé con una causa inespecífica o poco clara y con soluciones poco resolutivas en ocasiones.

 

Actualmente lo englobamos dentro de los trastornos digestivos funcionales pediátricos según los criterios de Roma IV.

 

El cólico del lactante se presenta en lactantes de uno a cuatro meses de edad que presentan periodos de malestar con llanto insistente y difícil de calmar. Esto genera mucha ansiedad e impotencia a sus padres y  cuidadores. Aparecen sin causa aparente y son más frecuentes por la tarde y noche.

 

Comienza sobre las 2-4 semanas de vida y son más intensos sobre el mes o mes y medio de vida, disminuyendo después poco a poco a partir de los 3 meses de edad.

 

La causa es desconocida y multifactorial. No existe ninguna prueba de que el bebé llore por dolor abdominal u otro motivo, aunque los padres o familiares suelen asumirlo como dolor de barriga o con un origen digestivo.

 

¿Cuáles son los criterios diagnósticos?

 

En ocasiones, existe la costumbre, de llamar cólico del lactante a toda crisis de llanto que presenta el bebé y esto NO es así.

 

En la clínica, para confirmar que el bebé sufre un cólico del lactante, debe cumplir todo lo siguiente:

 

  1. Inicio y fin de los síntomas antes de los cinco meses de edad.
  2. Episodios recurrentes y prolongados de llanto, queja e irritabilidad, referidos por los cuidadores, que ocurren sin motivo aparente y no pueden ser prevenidos ni resueltos por los mismos.
  3. No se evidencian: fallo de medro (estancamiento de peso y talla), fiebre o enfermedad aparente.

 

Para fines de investigación, debe cumplir los criterios diagnósticos previos y además incluir los dos siguientes:

 

  1. Los cuidadores refieren que la duración del llanto o queja ocurre tres o más horas diarias durante tres o más días a la semana.
  2. Duración confirmada de tres o más horas cuando se registra en un diario de 24 horas.

 

¿Qué tratamiento tiene?

 

No existe un único tratamiento o solución válida para resolver el cólico del lactante. Puesto que como decimos, su origen es multifactorial, no tendremos un único “tratamiento salvador” que nos lo resuelva.

 

Lo primero que recomendamos, es que el primero que debe abordar el tema es el Pediatra.

 

En ocasiones, nos encontramos familias “perdidas”, que van y vienen buscando remedios sin un orden justificado (“remedios caseros”, ideas de internet, múltiples cambios de leche, osteopatía, homeopatía)… muchas veces antes de saber incluso, por qué su bebé tiene un cólico del lactante o si realmente lo tiene o le ocurre otra cosa…

 

Debemos individualizar y hacer un diagnóstico diferencial de las posibles causas: NO todo es cólico del lactante cuando el niño llora y no todos los cólicos del lactante necesitan tratamiento o tienen el mismo tratamiento.

 

Un niño no llora sin una causa o sin una necesidad subyacente y cada niño presenta cólico del lactante por una causa o combinación de causas, que parece que con el tiempo presentan una tendencia a la resolución espontánea en más del 90% de los casos.

 

 

¿Qué hacemos entonces?

 

Lo primero que debe hacer el Pediatra es descartar que NO sea cólico del lactante ó confirmar que SÍ puede tener un cólico del lactante.

 

Si NO es cólico del lactante; no tendremos que “curar el cólico”. No tendremos que dar tratamientos, jarabes o gotas para el cólico… en estas ocasiones el pediatra tendrá que dar la información necesaria a los padres y cuidadores para satisfacer las necesidades del lactante.

 

Todos los bebés pueden tener gases o hacer ruidos o llorar para expulsarlos de manera normal y no por ello tenemos que catalogarlos de cólico del lactante.

 

Debemos ver si el bebé se calma al cubrir sus necesidades. Por ejemplo; si se calman al cogerlos en brazos, darle de comer, arroparlos, cambiarle el pañal…: No tienen cólico del lactante.

 

Si verdaderamente presenta cólico del lactante. Es decir, el bebé presenta episodios de llanto intenso, insistentes, muy difíciles de calmar, sin otro motivo aparente (fiebre, malestar, calor o frío, hambre, tos o mocos…) y que después de revisarlo el pediatra no aprecia signos de ninguna enfermedad subyacente.

 

Es entonces, cuando el pediatra debe identificar la causa o conjunto de causas que lo está provocando, para si es posible y tiene tratamiento, se haga lo antes posible, porque aunque algunas causas tienden a la resolución espontánea, podemos mejorar la situación del niño y acortar el tiempo de padecimiento del niño y la incertidumbre de la familia.

 

 

Posibilidades de tratamiento…

 

  • Los padres y cuidadores deben permanecer tranquilos y mantener la calma. El nerviosismo de los cuidadores puede alterar aún más al bebé.

 

  • Masajear el abdomen del bebé suavemente, mecer, balanceo de manera rítmica en un ambiente relajado u otras medidas posturales como ponerlo boca abajo sobre tu brazo, portear, terapia manual y masaje…

 

  • Los extractos vegetales (hinojo, melisa) pueden reducir el llanto. Nunca se debe usar anís estrellado (existe riesgo de toxicidad neurológica en el niño).

 

  • Existe evidencia reciente de la utilidad de los suplementos probióticos (por ejemplo, Lactobacillus reuteri DSM 17938) en reducir el llanto, sobre todo en niños que toman lactancia materna, sin embargo, no se ha demostrado en todos los estudios.

 

  • En casos muy concretos y con suficientes datos de sospecha de alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV), tras valoración por el pediatra, se puede recomendar un ensayo terapéutico con una fórmula láctea hidrolizada o una dieta materna sin proteínas de leche de vaca, durante un tiempo limitado y observando de cerca si aparecen datos de mejoría evidentes como para mantener esta dieta durante el tiempo que el pediatra estime oportuno. En todo caso, no debe generalizarse y debería limitarse a pacientes con síntomas sugerentes de APLV (diarrea crónica, vómitos, eccema…) o de curso prolongado e intenso. Tampoco debemos cambiar de marca de leche adaptada sin una recomendación previa del pediatra (en ocasiones se cambia de leche en múltiples ocasiones sin ver realmente cuál es el problema).

 

  • No hay evidencia de que la enfermedad por reflujo gastroesofágico produzca llanto en el lactante y sí hay evidencia de que el tratamiento antirreflujo es ineficaz en reducir el llanto.

 

 

Las opciones de tratamiento son muchas, y a su vez ninguna, es por esto que el cólico del lactante es un “cajón de sastre” de la Pediatría… pero, lo que los padres deben tener claro, es que antes de ir y venir dando vueltas buscando soluciones y tratamientos mágicos para calmar el cólico del lactante de su niño, deben ser evaluados por su pediatra y que sea éste el que intente enfocar y abordar la situación para buscar las soluciones más adecuadas en cada niño en concreto.

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