¿Que es el ERITEMA INFECCIOSO o “enfermedad de la bofetada”?

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FOTO 3El eritema infeccioso, megaloeritema, quinta enfermedad o “enfermedad de la bofetada” es una enfermedad causada por un virus que se manifiesta con un exantema o erupción en la piel del niño siendo lo más característico el enrojecimiento de ambas mejillas que simula una bofetada.

 

El virus que lo provoca es el parvovirus B19, un virus muy contagioso, que se transmite exclusivamente entre personas a través de secreciones respiratorias del enfermo, como las gotitas de saliva que emitimos al hablar, estornudar o toser.

Esta infección es muy frecuente en la infancia y puede presentarse a cualquier edad pero es más característico que afecte sobre todo a los niños en edad preescolar y escolares.

Cursa de manera leve y generalmente benigna.

No existe una vacuna para prevenirlo. Se estima que la mitad de los adultos están inmunizados contra este virus, por haberlo padecido previamente.

Como bien es conocido en el momento actual, en su prevención, como en la de muchas otras infecciones, son muy importantes las medidas higiénicas como lavado de manos y precauciones cuando taparse cuando vamos a toser o estornudar.

 

¿Qué clínica produce?

En un primer momento, como cualquier otra infección vírica, los síntomas iniciales son muy inespecíficos: fiebre (suele ser de bajo grado), síntomas catarrales como mucosidad y tos, dolor de cabeza y malestar general o dolores articulares.

Después, cuando estos primeros síntomas comienzan a remitir, aparece la erupción típica primero en ambas mejillas con una imagen que simula “una bofetada”  de color rojo brillante, apareciendo en los días posteriores un exantema “reticulado” en el resto del cuerpo, que afecta a tronco y extremidades con lesiones rojas, de aspecto como parcheado y no elevadas. No suele aparecer en palmas de las manos ni en plantas de los pies.  En esta fase el niño ya suele encontrarse bien, pudiendo asociar prurito o picor de piel.

La erupción suele desaparecer aproximadamente entre 1-2 semanas pero debemos conocer que las lesiones en piel se pueden “reactivar” en ocasiones durante varias semanas ante la exposición a determinados factores como el calor o el sol.

Para su diagnóstico no se necesita ninguna analítica ni exámenes complementarios.

El diagnóstico es clínico, es decir, en la consulta del pediatra, tras una valoración de los síntomas y características del exantema.

¿Cómo se trata?

Como norma general es una enfermedad benigna, que cursa con síntomas leves y sin complicaciones en los niños.

No necesita ningún tratamiento específico.

El tratamiento será sintomático:

  • Si aparecen fiebre o malestar general, se puede dar antitérmicos como ibuprofeno o paracetamol.
  • Si produce mucho picor, se puede recomendar algún hidratante corporal y si fuese necesario, que el pediatra paute un antihistamínico.

 

Si es tan contagioso… ¿Pueden ir al colegio?

El niño que lo padece puede contagiar la enfermedad durante el periodo de incubación (que puede ser incluso de 1 a 3 semanas) cuando el niño está aún asintomático o con los síntomas inespecíficos iniciales (catarro, febrícula, malestar general) y deja de ser contagioso cuando aparece la erupción en piel, que es cuando habitualmente, se puede realizar el diagnóstico. Por esto, es difícil controlar un brote en el ámbito escolar y se suelen ver casos agrupados durante un mismo periodo de tiempo en la consulta de Pediatría.

Por ello, no es necesario realizar aislamiento ni mantener un periodo de exclusión escolar si el niño se encuentra bien, aunque tenga un exantema o erupción en piel llamativo, siempre tras ser valorado por vuestro pediatra.

Una recomendación, aunque como decimos, quizá muchos adultos han padecido la enfermedad en su infancia y ni lo recuerdan, y que cuando se diagnostica por la erupción en piel, ya no es contagioso, es que si conocemos que un niño tiene la enfermedad, intentar evitar el contacto directo con la mujer embarazada, puesto que en ésta, sí que podría causar algún problema para el feto o incluso un aborto si la infección ocurre en el primer trimestre del embarazo.

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