NEOFOBIA ALIMENTARIA (MIEDO A PROBAR NUEVOS ALIMENTOS)

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The girl is looking at the vegetables 

 La lactancia materna exclusiva es la dieta de elección para todos los bebés, con raras excepciones, hasta el sexto mes de vida. En caso de no ser posible la lactancia materna, la lactancia con leche de fórmula es la alternativa, también hasta el sexto mes.

Pasado este período se inicia la etapa de la alimentación complementaria, también conocida como beikost. En este nuevo período el bebé va a pasar de una dieta monótona a una amplia variedad de alimentos, lo que en la mayoría de las ocasiones suele apetecerles bastante. Pero hay casos en los que la diversificación alimentaria supone todo un reto, para padres y bebés.

Se considera que hay una etapa en el desarrollo del bebé, entre los 2-3 años, en la que los niños tienen cierto rechazo a probar alimentos nuevos cuando se les ofrece por primera vez. Este miedo a probar alimentos nuevos se conoce como neofobia alimentaria, y es completamente normal a esta edad, aunque cada niño lo vive con diferente grado de intensidad.

Existen casos en los que el miedo es intenso, angustia al niño y le puede afectar a diversos niveles. La reacción equivocada, aunque lógica, de los cuidadores a esta situación puede ser dejar de ofrecer ese nuevo alimento, pensando quizá que no le gusta el aspecto, olor o tacto, y dejando de ofrecerlo dentro de su dieta equilibrada. En estos casos, en los que no se sigue insistiendo en probar nuevos alimentos, podemos encontrarnos con adultos que siguen omitiendo esos productos de su ingesta de por vida. No hay que confundirlo con la situación en que algún alimento concreto no nos gusta o culturalmente nos repugna pensar en la idea de probarlo, sino se trata de tener rechazo general a aquellos alimentos nuevos y una sensación de pánico a probarlos.

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Alrededor de los cinco años y con un entorno adecuado (que siga ofreciendo al niño regularmente alimentos nuevos) la neofobia fisiológica del niño va desapareciendo, aunque en niños más rígidos puede tardar más, sobre todo si presentan algún retraso del desarrollo a otros niveles.

¿EN QUÉ PERJUDICA LA NEOFOBIA ALIMENTARIA?
En los niños en los que se detecta esta relación con la comida más allá de los tres años, se debería tratar para mejorarla. En caso de no ofrecer ayuda, probablemente el niño crezca con una dieta desequilibrada y poco variada, con la que además se quedará durante toda su vida adulta. Las dietas de este tipo pueden originar una amplia variedad de problemas debidos a la malnutrición: obesidad, sobrepeso y sus consecuencias directas, desnutrición y falta de crecimimento, déficits de minerales, oligoelementos o vitaminas.

¿CÓMO SÉ SI MI HIJO TIENE ESTE PROBLEMA?

A parte de la racional sospecha de los padres y de los profesionales que tratan al niño de que pueda existir una neofobia, se puede intentar objetivarlo mediante una escala de neofobia alimentaria. Esta escala aborda una serie de afirmaciones, y en función de las respuestas (grado de acuerdo o desacuerdo con la afirmación) se puede valorar una puntuación que orienta a si existe neofobia. Las afirmaciones de esta escala son:

  1. Mi hijo prueba constantemente alimentos nuevos y diferentes.
  2. Mi hijo no confía en nuevos alimentos.
  3. Si no sabe lo que se encuentra en un alimento, no intenta probarlo.
  4. Le gustan alimentos de diferentes países.
  5. El alimento étnico le parece demasiado raro para comer.
  6. En comidas con amigos probará nuevos alimentos.
  7. Tiene miedo de comer cosas que nunca ha probado antes.
  8. Es muy particular con los alimentos que puede comer.
  9. Puede comer casi cualquier cosa.
  10. Le gusta probar en nuevos restaurantes étnicos.

Están pensadas tanto para adultos como para niños, adaptándolas a su edad.

¿PORQUÉ SE PRODUCE O QUÉ LO FACILITA?

Hay muchos factores que pueden influir:

  • Alteraciones físicas, neurológicas o sensoriales
  • Ambiente estresante a la hora de comer
  • Creencias culturales
  • Factores genéticos
  • Falta de horario fijo para comer
  • Alimentos inadecuados a lo largo del día
  • No respetar el hambre/saciedad del niño

¿CÓMO AYUDAR AL NIÑO NEOFÓBICO?

Se puede y debe tratar la neofobia. El tratamiento consiste en un abordaje familiar que incluya:

  • Mantener un horario fijo de comidas
  • Evitar reglas y creencias transmitidas de generación en generación (buscar información al respecto, más allá de las costumbres familiares)
  • Ofertar continuadamente nuevos alimentos al niño
  • Happy family having roast chicken dinner at tableDebemos recordar que se trata de un miedo, y la exposición controlada y repetida puede mejorarlo. Obligarles por la fuerza a probar cosas puede empeorar el miedo. Los padres deben seguir ofreciendo alimentos nuevos, lo que ampliará finalmente la cantidad de productos que consume teniendo un impacto positivo sobre su nutrición, y además le ayudará a vencer sus miedos y tener más confianza a la hora de decidir sobre su dieta.
    Incluso niños en los que previamente se haya hecho un mal manejo de esta problemática, se pueden beneficiar de un cambio en la orientación de su educación en este sentido.CONCLUSIÓN

    La neofobia alimentaria es un miedo a probar nuevos alimentos que, si bien es normal en cierta etapa de la infancia, no lo es si persiste. El tratamiento, que es eficaz, influirá no solo sobre el propio miedo (superarlo) sino sobre la capacidad final del individuo de estar bien alimentado, llevando una dieta variada y equilibrada.

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