Dolor de oído en niños: ¿Qué es la otitis infantil y cómo podemos prevenirla?

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líquido oído niños, mocos niños, mucosidad niños, natación niños, natación dolor oídos, otitis aguda, otitis del nadadorDolor de oído en niños: ¿Qué es la otitis infantil y cómo podemos prevenirla?

La otitis infantil es una enfermedad muy habitual y la causa principal del dolor de oído en niños. Pese a las molestias que van asociadas, las otitis en niños no suelen ser graves ni presentar complicaciones importantes, aunque la atención pediátrica es necesaria en la mayoría de casos. Las otitis mal cuidadas, recurrentes o que cursan fiebre alta u otra sintomatología, pueden dar lugar a infecciones más importantes. Por ello, siempre es recomendable conocer un poco más a fondo en qué consisten las otitis en niños y qué podemos hacer para prevenirlas.

 

Tipos de otitis en niños

Aunque su origen, sintomatología y tratamiento son distintos, existen dos tipos principales de otitis infantil: las otitis externas y las otitis medias.

Las otitis externas se dan en el conducto auditivo externo, que es el área que va desde el pabellón auricular (la parte más externa del oído) al tímpano (el tejido que separa el oído medio del externo y por el que pasan las ondas de sonido). En estos casos, los gérmenes causantes de la infección provienen del exterior y entran al oído a través del agua, de ahí que también se la llame “otitis del nadador” y que sea más frecuente en verano o en niños que hacen natación. Un exceso de cera en esta zona del oído puede provocar también este tipo de otitis infantil. Los síntomas más habituales son dolor, picor y sensación de tener el oído taponado, aunque pocas veces producen fiebre. El dolor suele aumentar considerablemente cuando se toca o se tapa la oreja, ya que el conducto auditivo externo está inflamado e irritado.

Las otitis medias son más propias del invierno y suelen causar fiebre. Es muy común que el dolor sea intermitente, es decir, que aparezca y desaparezca a lo largo del día, siendo especialmente intenso por la noche. Esto se debe a que este tipo de otitis en niños suele estar relacionada con procesos que causan mucosidad excesiva, como catarros y gripes. Cuando el niño no es capaz de eliminar correctamente esta mucosidad, los mocos acaban pasando hacia el oído medio a través de la Trompa de Eustaquio, el canal que une la nariz y el oído. Una vez ahí, la mucosidad se va acumulando y comienza la proliferación de bacterias, lo que da lugar a la infección que conocemos como otitis media aguda. En estos casos, los niños presentan dolor intenso, fiebre, irritación y malestar general. Los síntomas suelen empeorar por las noches, ya que en posición tumbada la acumulación de mucosidad en el oído es mayor y se genera más presión y dolor. Al levantarse y cambiar la postura, la mucosidad se desplaza y se reduce la presión en el oído medio. En ocasiones, cuando la presión es demasiado fuerte puede producirse una ruptura o perforación del tímpano, lo que da lugar a supuración de moco a través del oído. Aunque esto pueda parecer grave no hay que asustarse, es algo bastante normal e incluso beneficioso, pues permite la expulsión del moco infectado, reduce la presión y el dolor, y permite la curación de la otitis.

 

Tratamiento de la otitis infantil

El tratamiento de las otitis depende de su intensidad y origen. En los casos de otitis externas, el uso de analgésicos para controlar el dolor suele ser suficiente aunque a veces se indican antibióticos de forma local. Cuando se presenta fiebre, como es habitual en las otitis medias, la cosa se complica un poco más, por lo que se debe consultar a un pediatra. Normalmente el tratamiento depende de la edad del niño, incluye antibióticos, analgésicos y medicamentos para bajar la fiebre cuando ésta es muy alta. Además, se debe poner especial atención a la evolución del niño, para evitar que se produzcan complicaciones como las mastoiditis. Por este motivo, es necesario que un especialista evalúe el caso y recomiende el mejor tratamiento.

 

¿Qué pasa cuando las otitis en niños son muy recurrentes?

Se consideran otitis recurrentes aquéllas que producen al menos cuatro episodios diferentes en un año, o tres episodios independientes en seis meses. A lo que nos referimos con “episodios diferentes o independientes” es a que cada caso de otitis se cura completamente antes de aparecer el siguiente. En caso contrario estaríamos ante otitis persistentes, que son las que producen recaídas porque no se han curado correctamente.

Las otitis en niños son muy habituales, especialmente en aquéllos que son más propensos a coger resfriados o gripes, o en los que tienen problemas de vegetaciones (ver: ¿Por qué siempre está con mocos y tos? Las vegetaciones). Los niños que padecen alguna alergia también pueden ser más susceptibles de padecer otitis recurrentes, ya que generan más mucosidad. Otros factores que parecen influir en el desarrollo de otitis infantil son:

  • Ser de sexo masculino
  • No haberse alimentado con leche materna o hacerlo durante muy poco tiempo
  • Vivir en un entorno de fumadores
  • Tener antecedentes familiares
  • Asistir a la guardería
  • Practicar natación (otitis externas)

 

Prevención de las otitis en niños

Algunas pautas que pueden ayudarnos a prevenir el dolor de oídos y la otitis infantil son:

  • Evitar el uso de bastoncillos en los oídos. Podemos limpiar el pabellón auditivo del bebé o del niño con una gasa o toalla, pero debemos evitar a toda costa introducir (o que se introduzcan) objetos dentro del oído. Esto no sólo hace que se acumule la cera en las partes más internas, sino que además puede producir heridas en el tímpano.
  • Utilizar gorro o tapones para nadar y evitar que entre agua y jabón en los oídos.
  • Llevar a cabo una higiene nasal adecuada y enseñarles a expulsar los mocos correctamente. En bebés o niños que todavía no saben sonarse es necesario utilizar aspiradores de mocos para evitar que se acumulen y desplacen al oído.
  • Los niños que van a la guardería están más expuestos a virus y gérmenes, por lo que es de ayuda enseñarles a evitar contagios: lavarse las manos frecuentemente, especialmente antes de comer, no llevarse objetos extraños a la boca, evitar compartir botellas o cubiertos con otros niños, etc.
  • El humo del tabaco puede empeorar o propiciar las otitis, por lo que debemos evitar fumar cerca de los niños.
  • Si el pequeño tiene alergias, debemos evitar que entre en contacto con los alérgenos que se las provocan, como el polvo, el polen o el pelo de animal.
  • El consumo de lácteos parece empeorar la mucosidad en algunos niños, por lo que puede ser recomendable evitar estos alimentos cuando los pequeños presentan procesos catarrales o gripales.

Las otitis son frecuentes en la infancia, provocan fiebre y causan dolor los niños por lo que son motivo de consulta a los pediatras.

 

 

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