Bullying: acoso escolar, amenazas e intimidación entre niños y adolescentes, ¿qué está pasando?

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Bullying es una palabra inglesa que significa abuso, acoso o intimidación. Actualmente, se utiliza para hacer referencia a lo que en español conocemos como acoso escolar: maltrato físico o psicológico, intencionado y recurrente, que se produce entre menores. Sólo se considera bullying, o acoso escolar, cuando víctima y acosador son menores de edad; si interviniese un adulto estaríamos ante otros tipos de violencia.

Lo más característico del bullying es que los abusos se producen de forma sistemática y perduran en el tiempo. La víctima es sometida al poder del acosador, o acosadores, a través de la violencia y la humillación. Esto acarrea importantes secuelas psicológicas que, en los casos más graves, pueden llegar a depresiones profundas y pensamientos suicidas.

 

Tipos de bullying o acoso escolar

El acoso escolar suele ejercerse de varias formas, normalmente combinadas:

  • Bullying físico y material. Consiste en provocar dolor a partir del contacto directo: golpes, pellizcos, zancadillas, empujones, palizas… También entra en esta categoría el robo o destrucción de objetos pertenecientes a la víctima.
  • Bullying verbal y psicológico. Se trata de una forma de maltrato en la que las palabras son el arma ofensiva: amenazas, insultos, chantaje, burlas, apodos insultantes y degradantes, difusión de rumores falsos y humillantes para la víctima, etc.
  • Bullying social. El objetivo de este tipo de bullying es aislar a la víctima de su entorno, ya sea ignorándole y haciendo como si no existiese, o apartándolo directamente del grupo y no permitiéndole participar en juegos o actividades.
  • Bullying sexual. Se produce cuando los insultos y vejaciones hacen referencia a las partes íntimas de la víctima o a su sexualidad.
  • Bullying cibernético. Con el auge de las nuevas tecnologías, esta nueva forma de acoso está tomando especial relevancia. El uso de Internet permite que los acosadores tengan más inmunidad, pues pueden permanecer en el anonimato, y que la difusión de los insultos y vejaciones llegue más lejos. Montajes fotográficos, difusión de imágenes humillantes sin permiso, mensajes intimidatorios, suplantación de la identidad, etc.

 

¿Cómo detectar casos de bullying?

Detectar casos de bullying de forma precoz es esencial para evitar que se produzcan secuelas importantes. Sin embargo, estas formas de acoso suelen realizarse a espaldas de profesores y padres; en momentos en los que la víctima está sola e indefensa. A veces, especialmente ahora que Internet está al alcance de todo el mundo, el maltrato se hace de forma anónima; lo que hace aún más difícil controlar el problema. Los niños y niñas acosados pueden tardar meses, e incluso años, en confesar a sus familias que están siendo sometidos a malos tratos por parte de sus compañeros. Por este motivo, estar atentos a ciertos indicadores puede ayudarnos a averiguar si nuestro hijo o hija es víctima de acoso escolar.

Indicadores de bullying en las víctimas:

  • Síntomas depresivos y de ansiedad: apatía, cambios de humor, insomnio, irritabilidad, llanto incontrolado, miedo, nerviosismo, pánico, pérdida de apetito, pesadillas, pesimismo
  • Síntomas psicosomáticos: ahogos, dolor de cabeza, dolor de estómago, mareos, náuseas
  • Descenso del rendimiento escolar, dificultad para concentrarse, falta de asistencia a clase
  • Aislamiento social: no quiere salir ni quedar con compañeros, evita acudir a excursiones, viajes o actividades
  • Pérdida o deterioro frecuente de sus pertenencias materiales: gafas, mochila, estuche…
  • Presencia de moratones, rasguños y heridas: puede justificarlo con caídas o pequeños accidentes, pero son frecuentes.

 

Mi hijo/a está siendo acosado/a, ¿qué hago?

El bullying no es cosa de niños, es un asunto serio. Aunque hay ciertas situaciones que nuestros hijos han de resolver por sí mismos y no debemos caer en la trampa de la sobreprotección, el acoso escolar no es una de ellas. Las secuelas psicológicas de ser maltratado, aislado y humillado repetidamente por sus compañeros son graves y perduran en el tiempo. Las víctimas de bullying pueden arrastrar depresiones e inseguridades toda su vida, y vivir marcados por esos años escolares que debieron ser felices y se convirtieron en una pesadilla. Por este motivo, en caso de sospecha de acoso, tanto pediatras como familiares y educadores debemos hacer lo posible por revertir la situación. Si crees que tu hijo o hija puede estar padeciendo bullying, puedes seguir estos consejos:

  • Establece un entorno de confianza y seguridad con él o ella, de modo que se sienta más cómodo a la hora de hablar sobre lo que le está pasando.
  • Siéntate a escucharle, con paciencia, sin interrumpirle ni interrogarle. Deja que explique la situación y se desahogue.
  • Si, efectivamente, tu hijo está siendo acosado, mantén la calma y no le expreses tu preocupación. Con serenidad, muéstrale tu apoyo y determinación para ayudarle a solucionar el problema, pero no caigas en el enfado ni fomentes la violencia y la venganza.
  • Ponte en contacto con sus profesores y con la dirección del colegio para informarles del problema y pedir su colaboración. Ellos pueden investigar más a fondo lo que está pasando y dialogar con todos los implicados para tratar de revertir la situación.
  • Actualmente existen organizaciones y Apps destinadas a ofrecer consejo y ayuda a víctimas de acoso escolar. Contacta con ellas o con un pediatra para conseguir toda la información que necesites sobre el problema y sus posibles soluciones.
  • El apoyo familiar durante el proceso es crucial, el niño debe sentirse arropado y querido. Si las secuelas psicológicas son importantes, se necesitará acudir a un especialista que le ayude a superar el trauma y a recuperar su seguridad.

 

 

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