Obesidad infantil: ¿qué es y qué podemos hacer para prevenirla?

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Obesidad infantil: ¿qué es y qué podemos hacer para prevenirla?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad infantil como uno de los problemas de salud pública más importantes del siglo XXI. El número de bebés y niños obesos se ha incrementado de forma alarmante en todo el mundo, especialmente en zonas urbanas de países en desarrollo. La obesidad infantil, que tiende a continuar durante la edad adulta, acompaña a numerosas enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares) que disminuyen la calidad de vida de las personas afectadas. Para evitar este tipo de patologías y problemas en el futuro, tanto padres como pediatras debemos hacer un esfuerzo por detectar de forma precoz el sobrepeso, la obesidad infantil, y luchar por evitarla.

 

¿Qué es la obesidad y en qué se diferencia del sobrepeso?

La OMS define la obesidad como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud». El sobrepeso, por otro lado, hace referencia a un estado en el que el peso de una persona es superior al recomendado para su talla. Para determinar esta relación se hace uso del Índice de Masa Corporal (IMC), considerándose sobrepeso cuando es superior a 25 y obesidad a partir de 30. Dado que diversos estudios científicos han relacionado el sobrepeso infantil con la obesidad en edad adulta, es necesario controlar el peso de los niños para evitar posibles problemas futuros.

¿Cómo se miden el sobrepeso y la obesidad en niños?

Medir y evaluar el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes resulta un poco más complicado que en adultos, ya que los primeros años de vida son un continuo de cambios y desarrollos. En general, los pediatras hacemos uso del IMC y de los controles antropométricos (mediciones que tomamos de diversas partes del cuerpo del niño), y comparamos los resultados con las tablas de crecimiento elaboradas por la OMS. En general, se considera que tiene sobrepeso el niño cuyo IMC está entre el percentil 85 y el percentil 97, y obeso al que está por encima del percentil 97 para una talla en el percentil 50. En términos generales 2 desviaciones estándar por encima del peso para su talla. Pero el niño de talla y peso en el percentil 97, es simplemente un niño grande, pero proporcionado y sin sobrepeso. Para más información sobre crecimiento infantil y percentiles os recomendamos que consultéis nuestro post El crecimiento en bebés y niños, curvas o gráficas de crecimiento y percentiles, ¿qué son y para qué sirven?

 

¿Por qué cada vez hay más niños y adolescentes obesos o con sobrepeso?

El sobrepeso y la obesidad surgen como consecuencia de un desequilibrio positivo entre las calorías que se consumen y las que se queman. Así, cuando se aportan más calorías de las que el cuerpo es capaz de eliminar (transformándolas en energía), éstas se almacenan en el organismo en forma de tejido adiposo (grasas). Aunque la obesidad está en algunos casos relacionada con ciertos factores genéticos como los desequilibrios hormonales, lo cierto es que el motivo por el que ha aumentado exponencialmente durante las últimas décadas es porque la sociedad ha cambiado de hábitos.

Hoy en día, tenemos infinidad de productos hipercalóricos a nuestra disposición. Ricos en grasas y azúcares pero carentes de nutrientes beneficiosos, estos nuevos alimentos son la opción de muchas familias, que los incorporan a su dieta diaria de forma excesiva. Al mismo tiempo, la actividad de los seres humanos se ha reducido, especialmente en las ciudades. Cada vez pasamos menos tiempo al aire libre, realizamos menos ejercicio y nos movemos menos en general. El sedentarismo es uno de los grandes males de nuestro siglo. De este modo, los niños, incapaces de decidir por sí mismos lo que es más sano para ellos, se dejan llevar por estas nuevas tendencias más cómodas que les consentimos los adultos. Cada vez ingieren más calorías y se mueven menos, por lo que no es de extrañar que aumenten de peso y acumulen más tejido graso.

 

¿Qué problemas puede ocasionar la obesidad infantil?

El sobrepeso y la obesidad infantil ocasionan problemas tanto a corto como a largo plazo.

  • Problemas a corto plazo: El exceso de peso y grasa en niños y adolescentes conlleva diversos trastornos físicos como dolor en músculos y articulaciones, problemas respiratorios, mayor propensión a infecciones de la piel, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Además, existen ciertos trastornos psicológicos asociados a la obesidad infantil como son propensión a la ansiedad y a las depresiones, baja autoestima provocada por el rechazo social, anorexia y bulimia, entre otros. La falta de agilidad de los niños y adolescentes obesos o con sobrepeso perjudica también sus interacciones sociales, ya que limita las actividades que pueden desarrollar. Esto, unido a posibles burlas y rechazo por parte de sus compañeros, contribuye al aislamiento de estos niños, que muchas veces se refugian en la comida y el sedentarismo perpetuando el problema.
  • Problemas a largo plazo: Si la situación no cambia y el niño con sobrepeso se convierte en un adulto obeso, el riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares aumenta. La diabetes de tipo II está también muy asociada a casos de obesidad, así como el desarrollo de determinados tipos de cáncer. Problemas articulares y de movilidad son también muy habituales. En general, la esperanza de vida de las personas obesas es menor y el riesgo de padecer enfermedades crónicas o de sufrir una muerte temprana es muy alto.

 

¿Qué podemos hacer para prevenir la obesidad o el sobrepeso infantil?

Diagnosticar el problema de forma precoz es esencial para revertir las consecuencias del sobrepeso y la obesidad infantiles. Sin embargo, por mucho que un pediatra o un especialista detecte el problema y proponga el tratamiento adecuado, sin el compromiso y el trabajo de los padres no se podrán alcanzar los logros previstos. También se requiere la colaboración activa en caso de niños mayorcitos y adolescentes. Las jornadas laborales, las prisas, los cambios de costumbres hacen que muchos papás y mamás acaben por descuidar la alimentación de sus hijos, y presten poca atención a las actividades que desarrollan en su propio tiempo libre. Esto hace que el tratamiento para la obesidad infantil sea muchas veces un fracaso. Recordemos que los niños aprenden hábitos por imitación y repetición, por lo que está en manos de los mayores enseñarles las pautas correctas.

Cada niño obeso o con sobrepeso requerirá un tratamiento específico a su situación, una vez descartada una patología de base, en general de lo que se trata es de modificar los hábitos alimenticios perjudiciales:

  • Disminuyendo el consumo de azúcares de absorción rápida (golosinas, zumos, refrescos, azúcar, mermelada, bollería industrial…).
  • Regulando los aportes de hidratos de carbono o azúcares de absorción lenta (harinas, pan, pastas, arroz, cereales…).
  • Incrementando la ingesta de alimentos ricos en fibras y proteínas (verduras, huevos, lácteos, pescados y carnes) y controlando el aporte adecuado de grasas.

Además, se deberá aumentar la actividad física de los niños y adolescentes, incentivándoles a practicar deportes o hobbies que puedan disfrutar al aire libre y que les obliguen a moverse. Reducir las horas de televisión, ordenador y videojuegos es crucial, pues son actividades muy sedentarias y que pueden ser bastante adictivas.

 

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