Cómo utilizar el aire acondicionado con los bebés y niños pequeños

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aire acondicionado en bebes, aire acondicionado y niños, pediatria, pediatra online, tu pediatra a un clic de tiEl aire acondicionado no solo no es perjudicial para la salud de los niños, sino que incluso les pueden evitar una serie de enfermedades relacionadas con el exceso de calor además de ayudar a que los niños duerman mejor en verano.

De todas maneras, es fundamental vigilar los cambios bruscos de temperatura a los que a veces, de forma inconsciente,  se somete a los niños, como por ejemplo  al entrar en un centro comercial, un cine, en el coche,…etc. Así como los ambientes excesivamente secos o húmedos. Son estos cambios los que pueden provocar resfriados, faringitis, bronquitis o neumonías y de hecho ya hace tiempo que los resfriados más fuertes los vemos en verano, tanto en niños como en adultos.

La temperatura recomendable en verano es de 25ºC  de día, los excesos tanto de frio como de calor propician los procesos respiratorios agudos. El primer año de vida el bebé tiene unas vías respiratorias muy estrechas, por lo que cualquier irritación que modifique su calibre puede alterar mucho la respiración normal.

La fuente de aire frio nunca debe ir dirigida directamente al bebé, para evitar enfriamientos que pueden ser graves.

Durante la noche es preferible no utilizar el aire acondicionado pues la temperatura corporal desciende y el enfriamiento es más fácil. Sí se puede utilizar antes de acostarlo y enfriar la habitación pero siempre apagando el aire en el momento de acostar al bebé.

Hay que controlar la humedad ambiental, se aconseja que no supere el 50%, por lo que habitualmente se necesita el huso de humidificadores al utilizar el aire acondicionado. Una humedad demasiado baja puede provocar sequedad de boca y picor en los ojos.

Las habitaciones deben renovar el aire por lo que se aconseja que sean bien ventiladas cada día.

Otro tema es el cuidado y mantenimiento de los filtros de los aparatos de aire y los humidificadores, en ellos se acumula polvo, polen, ácaros, hongos, bacterias,…etc. que pueden diseminarse y ocasionar enfermedades por lo que el mantenimiento y limpieza son importantes.

Aunque parezca una contradicción, hay que llevar siempre ropa de abrigo a mano, para compensar los cambios de temperatura cuando se entra y sale de los sitios.

Un lugar de riesgo son los coches ya que acostumbran a calentarse mucho llegando a temperaturas exagerada. Hay que dejar salir el aire caliente acumulado antes de entrar y utilizar el aire acondicionado con mucha precaución o incluso no utilizarlo, adaptando la horas de viaje a momentos en que las temperaturas son más moderadas.

Además de la temperatura del aire, los padres también deben controlar la ingesta abundante de líquidos, la ropa que utilizan y la cantidad de actividad física de sus niños.

 

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