¿Por qué el mosquito es el animal más peligroso del mundo?

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En contra de lo que pueda parecer, el mosquito es el animal más mortífero del mundo. Este pequeño insecto es el responsable de la propagación de graves enfermedades que acaban, cada año, con millones de personas. Ya sólo la Malaria, según datos de la OMS, ocasionó la muerte de 438.000 personas en el año 2015. Dengue, Fiebre Amarilla, Virus del Nilo Occidental, Chikungunya y Zika son otras enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos que, lamentablemente, son muy difíciles de erradicar.

 

Mosquitos: vectores de enfermedades infecciosas. ¿Cómo puede un mosquito transmitirme una enfermedad? ¿Cuáles son los tipos de mosquito más peligrosos y qué enfermedades transmiten?

Un “vector”, en epidemiología, hace referencia a un organismo vivo que actúa como intermediario en la propagación de enfermedades infecciosas. Muchos “vectores” son insectos que se alimentan de sangre, como los mosquitos, las garrapatas y las pulgas. Cuando succionan la sangre de una persona o animal enfermo, los patógenos causantes de esa enfermedad pasan, a través de la sangre, al cuerpo del vector. El virus o parásito no daña al insecto, pero se reproduce dentro de él, de forma que cuando el mosquito vuelve a picar, puede transmitir la enfermedad a su víctima.

Un hecho que mucha gente desconoce es que no todos los mosquitos pican, sólo las hembras lo hacen. ¿La razón? Lo necesitan para poder producir huevos y, por tanto, reproducirse. Existen en el mundo más de 2.500 especies de mosquitos, pero no todas ellas son responsables de la transmisión de enfermedades. Los géneros más peligrosos, por las enfermedades infecciosas que transmiten, son los siguientes:

  • Aedes: Chikungunya, Dengue, Fiebre Amarilla, Zika
  • Anopheles: Malaria
  • Culex: Fiebre del Nilo Occidental

Enfermedades transmitidas por mosquitos: contagio, síntomas y tratamiento

Chikingunya

El virus del Chikungunya se transmite a través de la picadura de las hembras de mosquito Aedes aegyptiAedes albopictus. Está presente en unos 60 países del mundo, afectando al continente americano, África y Asia, al subcontinente indio e incluso a Europa. En general este tipo de mosquitos pican durante el día, con mayor riesgo al amanecer y al anochecer. Suelen estar en el exterior, aunque el Aedes aegypti también puede encontrarse en el interior de los hogares.

Los síntomas principales del Chikungunya son: fiebre alta, fatiga y decaimiento, dolores articulares y musculares, dolor de cabeza, náuseas y sarpullidos (en el 50% de pacientes). El periodo de incubación es corto y normalmente se empiezan a sentir los primeros síntomas 4-8 días después de la picadura del mosquito. En la mayoría de los casos la enfermedad remite al cabo de 1-3 semanas, aunque los dolores articulares pueden persistir. En general los afectados suelen superar la fiebre del Chikungunya completamente y sólo es mortal en el 0,4% de los casos, en pacientes que ya presentaban alguna otra enfermedad de base o un sistema inmunológico débil.

No existe tratamiento para el Chikungunya, tienen que combatirlo nuestras propias defensas. Para paliar los síntomas se suelen emplear analgésicos como el paracetamol, que ayudan a controlar la fiebre y el dolor. No existe vacuna para el virus del Chikungunya, aunque en países con un buen sistema de salud no suele representar problemas graves.

 

Dengue

Al igual que el caso anterior, el Dengue es transmitido por los mosquitos Aedes aegyptiAedes albopictus. Está presente en zonas rurales y urbanas de Latinoamérica, Estados Unidos, Europa, África y Asia; especialmente en zonas tropicales.

Los síntomas del Dengue suelen presentarse 4-10 días después de la picadura del mosquito y comienzan como una gripe, con fiebre alta, dolores de cabeza fuertes, dolores musculares y articulares, dolor en la zona de los ojos y cansancio. También pueden presentarse náuseas, vómitos y sarpullidos. En algunos casos los pacientes pueden desarrollar una forma más grave de la enfermedad, conocida como Dengue hemorrágico. Se caracteriza por descenso de la temperatura, dolores abdominales fuertes, vómito persistente (pudiendo presentar sangre), sangrado de encías, sangre en la orina, erupciones en la piel y respiración acelerada. Este tipo de infección requiere atención médica urgente y es, por tanto, causa importante de mortalidad en aquellas zonas donde ésta es deficiente.

No existe tratamiento para el Dengue, siendo útil emplear analgésicos para aliviar los síntomas (nunca aspirina o ibuprofeno por riesgo de hemorragias). Cuando se trata de un caso de Dengue hemorrágico, la asistencia médica es esencial. Muy a menudo es necesario administrar líquidos por vía intravenosa e incluso realizar transfusiones de sangre, así como vigilar las constantes vitales del paciente. Existe, desde 2015, una vacuna que ha empezado a utilizarse en zonas donde esta enfermedad es endémica.

 

Fiebre Amarilla

La Fiebre Amarilla es un virus hemorrágico que se transmite principalmente a través de la mordedura de los mosquitos Aedes aegypti y que está presente en áreas tropicales de África y Latinoamérica.

Los síntomas aparecen tras 3-6 días de incubación y se caracterizan por fiebre, dolores musculares, dolores de cabeza, pérdida de apetito, náuseas y vómitos. Aproximadamente un 15% de los infectados entra en una segunda fase de la enfermedad, más grave, que incluye fiebre alta, ictericia (piel amarillenta), dolor abdominal fuerte, vómitos y hemorragias (a través de la boca, nariz, ojos y sistema digestivo en vómitos y en heces). El 50% de pacientes que entran en esta segunda fase fallecen debido a daños orgánicos importantes.

Actualmente no existe tratamiento para el virus de la Fiebre Amarilla, empleándose analgésicos y antipiréticos para reducir la fiebre (nunca aspirina o ibuprofenos) y recomendándose el reposo y la hidratación. Si el paciente desarrolla la fase hemorrágica, se requiere la hospitalización para controlar los signos vitales, reponer líquidos por vía intravenosa y administrar medicamentos que disminuyan el sangrado. Para la Fiebre Amarilla sí existe vacuna, que se administra en una sola dosis y proporciona inmunidad de por vida al 99% de personas vacunadas.

 

Zika

Los mosquitos Aedes aegyptiAedes albopictus son los vectores del virus Zika, descubierto en el África tropical durante los años 50 y que recientemente se ha extendido por el Pacífico, Sudeste Asiático y Latinoamérica. Además, este virus puede transmitirse de persona a persona a través de fluidos corporales, habiéndose detectado casos de transmisión sexual.

Los síntomas del Zika son, generalmente, leves y duran 2-7 días. Lo habitual es que aparezca fiebre, dolores musculares y articulares, conjuntivitis, sarpullidos y dolores de cabeza. Algunos pacientes pueden presentar complicaciones neurológicas, desarrollando el Síndrome de Guillain-Barrie. Estudios actuales parecen determinar que existe una relación entre el virus Zika y el nacimiento de bebés con microcefalia (cabeza más pequeña de lo normal) y otras deformaciones.

No existe vacuna, ni tratamiento específico para el virus del Zika. Normalmente es bastante leve, por lo que con reposo y medicamentos para controlar la fiebre y el dolor debería ser suficiente. Además, como en cualquier otra enfermedad, es importante beber en abundancia para evitar la deshidratación y, si los síntomas empeoran, se necesitará atención médica.

 

Malaria/Paludismo

Según la OMS, en 2015 más de 3,2 billones de personas (casi la mitad de la población mundial) estaban en riesgo de contraer Malaria. Esta enfermedad se extiende actualmente por 95 países, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. El África Subsahariana es la más castigada por la Malaria, registrando el 90% de las muertes que se producen a nivel mundial.

La Malaria está causada por un parásito llamado Plasmodium, que es transmitido a través de la picadura de los mosquitos Anopheles. Este tipo de mosquitos pican durante la noche, especialmente durante el crepúsculo y el amanecer. La mortalidad de la Malaria es especialmente alta entre niños pequeños y mujeres embarazas, ya que su sistema inmunológico es más débil y suelen contraer infecciones más graves.

Los síntomas del Paludismo aparecen unos 10-15 días después de haber sido picados por un mosquito infectado, aunque a veces pueden surgir mucho más tarde. Los primeros síntomas son leves y generales, por lo que a menudo se confunden con otras enfermedades: fiebre, sudores, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, vómitos y diarrea. En individuos con sistemas inmunológicos más débiles, esta sintomatología puede empeorar rápidamente hacia formas más graves de la enfermedad (fallo multiorgánico) que, muy a menudo, causan la muerte del paciente.

De momento no existe vacuna contra la Malaria, sólo tratamientos profilácticos que nunca son 100% efectivos. Las personas que viven en zonas de Malaria (excluyendo niños y mujeres embarazadas) pueden adquirir cierta inmunidad, reduciendo el riesgo de contraer formas más graves de la enfermedad. Aquéllos que presentan infecciones graves suelen ser tratados con medicamentos antipalúdicos, pero el diagnóstico precoz es crucial para evitar complicaciones.

 

Virus del Nilo Occidental

El virus del Nilo Occidental se transmite, especialmente, a través de la picadura de mosquitos del género Culex, que suelen alimentarse por la noche, entre el crepúsculo y el amanecer. Este tipo de mosquitos es uno de los más extendidos mundialmente, y también es el responsable de la transmisión de la encefalitis japonesa. El Virus del Nilo Occidental está presente en África, Europa, países de Oriente Medio, Asia Occidental y Estados Unidos. Esta enfermedad también puede transmitirse por entrar en contacto con animales enfermos o con su sangre.

El Virus del Nilo Occidental tiene un periodo de incubación de 3-14 días, aunque el 80% de los infectados no presenta síntomas. El 20% restante desarrolla lo que se conoce como Fiebre del Nilo Occidental, cursando fiebre alta, dolor de cabeza, erupciones en la piel, cansancio, diarreas, vómitos, infamación de los ganglios linfáticos y malestar general. Algunos enfermos (menos del 1%) pueden desarrollar formas más graves de la enfermedad (encefalitis, meningitis o poliomielitis del Nilo Occidental), que se caracterizan por síntomas neurológicos graves: fiebre alta, estupor, desorientación, rigidez en el cuello, debilidad muscular, parálisis, temblores, convulsiones y coma.

De momento no existe vacuna contra el Virus del Nilo Occidental. Los pacientes que presentan complicaciones neurológicas requerirán hospitalización, para recibir líquidos por vía intravenosa y apoyo respiratorio si fuese necesario, así como medicamentos específicos para mitigar los síntomas y evitar complicaciones.

 

 

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