Ansiedad por separación en bebés: ¿Por qué de repente el niño tiene miedo a los desconocidos?

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ansiedad por separación en bebés, apego del bebé, aprendizaje del bebé, bebé con miedo, bebé dependienteAnsiedad por separación en bebés: ¿Por qué de repente el niño tiene miedo a los desconocidos? Claves para sobrellevar la época de “mamitis”.

Aunque siempre haya sido un bebé muy risueño y sociable, es muy probable que entre los 7 y los 10 meses de edad el niño pase por una etapa de “mamitis” y miedo a los desconocidos. El pequeño se muestra receloso con cualquier persona que no sean sus padres, y llora desconsoladamente cuando los pierde de vista. Es lo que se conoce como ansiedad por separación y, por extraño que pueda parecernos, es un comportamiento muy normal que forma parte del desarrollo emocional de los bebés. Sin embargo, como estos momentos suelen ser también un poco estresantes o angustiosos para los padres, en este post os vamos a dar las claves para entender y sobrellevar la etapa de ansiedad por separación o miedo a los extraños.

 

¿Por qué tiene el bebé miedo a los desconocidos? ¿A qué se debe la ansiedad por separación?

La etapa de miedo a los desconocidos comienza alrededor de los 8 meses y puede resultar un poco chocante al principio. El niño, que antes sonreía y jugaba con todo el mundo, de repente se muestra tímido y receloso cuando se encuentra entre extraños. Sólo quiere estar con su mamá o con su papá y rechaza al resto de la gente, aunque sean familiares con los que antes ya tenía trato. Además, en estos momentos el pequeño reclama más la atención de sus padres, particularmente la de la madre, y llora desconsolado cuando no los tiene cerca. Perderlos de vista tan sólo unos minutos puede desencadenar todo un episodio de angustia y ansiedad. ¿A qué se debe este comportamiento?

  • En torno a los 7-8 meses, el bebé comienza a darse cuenta de que no forma parte de su mamá, sino que es un ser totalmente independiente. Esto le hace sentir más vulnerable y temeroso.
  • La adquisición de nuevas capacidades le da más autonomía y le encanta, pero también puede crearle cierto temor o inseguridad, lo que le hará más susceptible de buscar el apoyo y protección de sus papás.
  • El vínculo con sus padres es muy fuerte en este momento. Sabe que son sus proveedores de protección y cuidados, y con ellos se siente tranquilo y a salvo. El resto de la gente, sin embargo, le crea inseguridad y desconfianza, y es muy posible que llore cuando se acercan o cuando tratan de tocarlo.
  • A esta edad el niño ya es capaz de hacer algunas asociaciones complejas, como entender que la llegada de un extraño a casa, la cuidadora por ejemplo, puede significar que sus papás le van a dejar solo.
  • Como carece de percepción espacial y temporal, si su madre desaparece de su campo visual, aunque sólo sea por unos instantes, el pequeño no es capaz de entender que va a volver pronto o que está cerca. Simplemente siente que se ha quedado solo y esto le provoca miedo e inseguridad.

 

¿Cómo sobrellevar la ansiedad por separación en bebés? Claves para ayudarles a superar la “mamitis” y el miedo a los desconocidos.

Como hemos visto, la angustia por separación y el temor a los extraños es una etapa muy normal en el desarrollo del bebé. Sin embargo, es recomendable que les ayudemos a sobrellevarla para evitar que se prolongue o que desencadene otros miedos o trastornos. Así pues, las siguientes pautas pueden ser de gran utilidad para hacer más fácil este proceso:

  • Comprensión y paciencia. Esta etapa puede ser también un poco estresante para los papás y mamás, ya que no pueden alejarse un momento sin que el bebé se eche a llorar. Sin embargo, hemos de ser conscientes de que, por exagerada que nos parezca la reacción, este comportamiento es natural e instintivo. No ver a su madre hace que el niño se sienta abandonado y que su supervivencia corra peligro. Por ello, debemos tener en cuenta que su miedo y angustia son reales, y darles toda la atención, cariño y comprensión que necesitan.
  • Exposición gradual a sus miedos. Es recomendable que nos tomemos un tiempo para analizar cuáles son las situaciones que más inquietan al pequeño y exponerle a ellas de forma paulatina, empezando por las cosas que menos ansiedad le generan y dejando para el final las más problemáticas. Si, por ejemplo, queremos que se acostumbre a la guardería o a la cuidadora, lo más recomendable es empezar la relación poco a poco: el primer día estamos todos juntos un rato, el segundo día un poco más, luego ya le dejamos solito una hora, más tarde dos, y así hasta completar el proceso.
  • Fomentar las relaciones sociales en un entorno seguro. A los niños de esta edad les incomodan las conductas invasivas por parte de desconocidos, como que les toquen o les cojan en brazos. Necesitan, además, tener a sus padres cerca para sentirse seguros, especialmente en un contexto tan impactante para ellos. Por lo tanto, una buena forma de acostumbrarles a estar con más gente, es hacerlo en un entorno familiar, con nosotros delante, y respetando sus tiempos y deseos. Podemos invitar gente a casa y asegurarnos de que el niño no nos pierde de vista y de que nadie le fuerza a hacer algo que no quiere; o podemos acercarnos a saludar a alguien por la calle, con el pequeño en brazos para que se sienta seguro.
  • Buscar cuidadores de confianza y mantener rutinas. Si es necesario que el niño se quede al cuidado de otras personas, es mejor que sea alguien conocido para él y que le dé tranquilidad. Si esto no es posible y hay que recurrir a un desconocido, haced el proceso poco a poco. Además, es recomendable que los cuidadores no cambien muy a menudo y que haya cierta regularidad en sus rutinas, para no generar más ansiedad.
  • Despedirse antes de salir. En esta etapa, al pequeño le costará mucho veros marchar y es probable que se coja un disgusto. Sin embargo, es importante que adquiráis ciertos rituales de despedida y que no desaparezcáis de repente, pues esto le generará más incertidumbre y angustia. Antes de marcharos dadle besos o despediros con la mano, aunque al principio llore pronto entenderá que papá y mamá siempre acaban volviendo.

 

Siempre es importante ser coherentes y enviar mensaje congruentes a los niños, no engañar, si realmente sabemos ponernos en su lugar seremos capaces de entender muchas de sus reacciones, que acostumbran a ser normales y predecibles como es en el caso de la ansiedad por separación en los bebés.

 

 

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