Antibióticos y probióticos en niños, cuándo dárselos

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Uso de antibióticos y probióticos en niños pequeños, ¿debo darle probióticos a mi hijo cuando toma antibióticos?

Los antibióticos son esenciales para ayudar a nuestro organismo a superar determinadas infecciones que, de otro modo, podrían ser fatales. Sin embargo, el uso de este medicamento debe hacerse de forma responsable, ya que no todas las enfermedades son tratables con antibióticos y su uso excesivo puede crear resistencias bacterianas. En caso de resistencias el antibiótico deja de ser útil para el tratamiento de las infecciones ocasionadas por determinada bacteria. Además, a veces la ingesta de antibióticos puede generar algunos problemas digestivos e intestinales que, si bien no son graves, sí pueden ser molestos. Para minimizar este tipo de efectos secundarios, podemos aumentar la ingesta de alimentos ricos en probióticos. Estos están resultando ser los grandes aliados de la flora intestinal de niños y adultos.

 

¿Qué es la flora intestinal? ¿Por qué los antibióticos la dañan?

La flora intestinalmicrobiota, se refiere a todos aquellos microorganismos y “bacterias buenas”, levaduras y virus que viven en nuestros intestinos, principalmente en el colón, que nos protegen y contribuyen a que nuestro organismo funcione correctamente.

Gracias nuestra flora intestinal podemos sintetizar determinadas vitaminas, fermentar las fibras que ingerimos y mejorar nuestro sistema inmunitario. Incluso compite con bacterias que quieren colonizar nuestro intestino y que nos harían daño. Son, por tanto, esenciales para nuestra salud y la de nuestros niños. Se considera que solo el 0,06% de las bacterias son patógenas para nosotros las otras viven con nosotros y nos ayudan.

Por su parte, los antibióticos son sustancias que destruyen bacterias, todo tipo de bacterias (las buenas y las malas) Su descubrimiento y aplicación ha sido crucial para descender la mortalidad y mejorar nuestra calidad de vida frente a las bacterias malas que nos causan enfermedades. Son, por tanto, medicamentos importantísimos, pero que se tienen que usar con cautela (pues también lesionan a las bacterias buenas y que tanto necesitamos) y siempre bajo supervisión médica.

Muy a menudo, la ingesta de antibióticos provoca ciertos problemas gastrointestinales como diarrea o dolor de barriga. Esto se debe a que, al ser tan efectivos aniquilando bacterias, destruyen también esos microorganismos beneficiosos que forman parte de nuestra flora intestinal. Para compensar estos desequilibrios, se pueden utilizar los probiotico, a pesar de que actualmente sus indicaciones de uso están muy limitadas pues a pesar de su teórica eficacia, esta todavía no ha sido totalmente demostrada a nivel práctico.

 

 ¿Qué son los probióticos?

Tal y como los define la Organización Mundial de la Salud, los probióticos son “organismos vivos que, suministrados en las cantidades adecuadas, proporcionan beneficios sobre la salud del huésped”. Así, estos microorganismos vivos, normalmente bacterias, pueden ser ingeridos para reforzar o repoblar nuestra flora bacteriana. Alimentos comunes que contienen probióticos son, por ejemplo, el yogur, el miso, el kéfir, e incluso el chocolate negro. Pero el problema es que la cantidad de bacterias que forman la flora intestinal son muchísimas, pertenecientes básicamente a tres familias, y la combinación entre ellas constituye a crear un perfil propio en cada persona, y cuando un antibiótico altera la flora intestinal, no sabemos bien a que fracción de la flora del individuo está afectando  por tanto tampoco sabemos de forma segura el tipo de flora que hemos de reponer. Los suplementos de probioticos que podemos encontrar en distintos formatos, son bastante estándar por lo que a pesar de las presiones de la industria, que en este momento es alta, su eficacia puede ser más que dudosa.

 

¿Cuándo le doy probióticos a mi hijo?

Para ayudar a nuestros niños a combatir la infección al tiempo que cuidamos de su flora bacteriana, podemos empezar a darle probióticos en el momento en el que se comienza con el tratamiento antibiótico. Una vez se finaliza el tratamiento es recomendable seguir aportando probióticos durante una o dos semanas más, para ayudar a equilibrar su flora intestinal. Esta es una práctica en que no está demostrada su eficacia.

Para los cólicos del lactante, también se han utilizado y tampoco está totalmente demostrada su efectividad.

La flora intestinal del bebé viene determinada por la flora de la madre y por sus primeras colonizaciones en el momento del parto y sus primeros momentos de vida.

Aprovechando que la madre determina, en parte, la flora intestinal del recién nacido, si se puede hacer un tratamiento preventivo en bebés con alto riesgo de dermatitis atópica con la administración de probioticos a la madre durante el tercer trimestre del embarazo y su eficacia ha sido demostrada. También en ocasiones brotes de dermatitis atópica pueden ser tratados con probioticos durante 20 semanas, con buenos resultados. En el resto de los casos faltan estudios concluyentes que aconsejen su uso.

Además, no haya duda que la microbiota o flora intestinal adecuada contribuye a mejorar el estado de salud general. Si el niño sufre infecciones de forma recurrente o determinados problemas de salud, incorporar alimentos que contengan probióticos a su dieta puede mejorar su sistema inmunológico y su salud en general.

 

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