Convivencia entre niños y bebés: reacción del hermano mayor y adaptación a la llegada de un nuevo bebé, ¿cómo evitar los celos?

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Convivencia entre niños y bebés: reacción del hermano mayor y adaptación a la llegada de un nuevo bebé, ¿cómo evitar los celos?

La llegada de un nuevo bebé a casa es siempre una fuente de alegría para toda la familia, pero puede suponer un verdadero calvario si no se gestiona bien la adaptación de los hermanos mayores. Dependiendo de su edad, de su madurez o incluso de su carácter, el hermano mayor suele experimentar ciertos cambios de conducta que pueden ser una fuente de conflicto familiar importante. Celos, agresividad, cambios de humor, comportamientos regresivos… Todas y cada una de las reacciones que presentan los hermanos mayores ante la llegada de un bebé a casa son una expresión de su sufrimiento ante los cambios que están experimentando. Por eso, y para ayudarles a vivir esta transición de una forma más positiva y constructiva, debemos cargarnos de paciencia y comprensión, y seguir ciertas recomendaciones básicas como las que os expondremos a continuación.

 

La reacción del hermano mayor, ¿qué pasará con la llegada del nuevo bebé?

La reacción del hermano mayor ante la llegada de un nuevo bebé a casa varía mucho en relación con su edad, su madurez y su carácter. Hay niños que son más flexibles a los cambios y otros que tardan más en acostumbrarse a nuevas situaciones: los hay que son más dóciles y obedientes y los más moviditos, los hay empáticos y cuidadores y los hay más despreocupados… La lista de tipos de carácter y situaciones es tan amplia como niños hay en el mundo, pero algo que debemos tener siempre en mente es que no hay niños malos. Los comportamientos infantiles casi siempre tienen una causa psicológica o conductual, lo que significa que con un buen enfoque pueden gestionarse adecuadamente. Por este motivo, hemos de ser conscientes en todo momento de que la reacción de un hermano mayor, por fuerte y agresiva que sea, no define al niño. Un niño que pega a su hermanito, o que tiene arrebatos de ira contra sus padres, no es un niño malo, es un niño que sufre. Abordar correctamente la situación, ya sea solos o con ayuda de profesionales, es lo que nos garantizará tanto la seguridad familiar como el bienestar psicológico del pequeño.

En general, las reacciones más comunes de los hermanos mayores cuando llega un bebé a casa son:

  • Positivas: curiosidad e interés por el nuevo miembro de la familia; ganas de jugar y conectar con él, de tocarlo y acariciarlo; sentimiento de protección; comportamientos cuidadores, participando en los cuidados del recién nacido; etc.
  • Negativas: celos del bebé, que a veces se manifiestan con conductas agresivas hacia el recién nacido o hacia los papás; comportamientos regresivos en los que el niño comienza a hacer “cosas de bebé” ya superadas como hacerse pipí, despertarse llorando por las noches, volver al chupete o imitar conductas del bebé; cambios de humor muy bruscos, con posible incremento de las rabietas y berrinches; inseguridad y búsqueda de atención constante; fuerte sentimiento de posesión con sus cosas y juguetes; depresión y apatía; alteraciones del sueño o alimenticias; etc.

 

¿Cómo podemos ayudar al hermano mayor a aceptar al bebé y evitar los celos?

Como hemos visto, la reacción del hermano mayor es muy variada y a menudo combina tanto aspectos positivos como negativos. Para intentar minimizar todo lo posible las reacciones más dañinas, la adaptación a la nueva situación debería empezarse desde antes de la llegada del bebé a casa, y continuar después de forma continua pero calmada:

  • El embarazo es una época muy bonita que puede compartirse con el hermano mayor de una u otra forma. Quizá los más pequeñitos entiendan menos el proceso, pero ya meses antes del nacimiento se les puede empezar a hablar del bebé y hacerles partícipes de los preparativos. Es recomendable, sin embargo, no hablarles del embarazo hasta que éste esté confirmado y sea seguro.
  • Aunque no todo debe girar en torno al nuevo bebé (la vida debe ser lo más normal y rutinaria posible a pesar del embarazo), nuestro pequeño puede ayudarnos en algunas tareas que le darán cierto protagonismo e importancia, como puede ser elegir el nombre de su hermanito, el color de la habitación o su ropita de recién nacido.
  • Los cambios en la casa deberían realizarse de forma paulatina y antes de la llegada del bebé, para evitar que no culpe de todo ello a su hermanito. Por ejemplo, si hemos de cambiarle de habitación deberemos hacerlo antes, decorándola a su gusto y convirtiendo el momento en algo bonito para él.
  • Poco a poco podemos explicarle, según su nivel de madurez, lo que va a ir ocurriendo con el paso de los meses y con la llegada del bebé. De este modo le iremos preparando para una situación que de otro modo puede ser muy impactante.
  • Es bueno también ponerle en contacto con otros bebés, para que comience a entender cómo son y qué necesitan, y enseñarle fotos suyas de cuando era más pequeñito. Podemos contarle historias y leerle cuentos especialmente dedicados a este tema.
  • Cuando el bebé nace, es muy común que algunas visitas sólo traigan regalos al recién nacido. Para evitar que el hermano mayor se sienta desplazado, podemos dejarles abrir a ellos los regalos, preguntarles si creen que le gustará al pequeño y dejarle que elija dónde lo colocará.
  • También puede ser una gran idea que el hermanito pequeño traiga un regalito para su hermano mayor. De este modo el niño se sentirá querido y valorado por el nuevo miembro de la familia.
  • Una vez en casa las rutinas deben ser lo más parecidas a la vida antes de que el bebé llegara. Es decir, si se salía de paseo a una hora o se le leía un cuento antes de dormir, esto debería seguir sus horarios y frecuencia habituales.
  • Dado que un bebé recién nacido requiere mucha atención y cuidados, y tampoco hay que descuidar al pequeño, es muy recomendable que se diversifiquen las tareas. Por ejemplo, si la mamá necesita estar más pendiente del bebé, el padre debería dedicar ese tiempo al hermano mayor. Puede ser un momento en el que el padre refuerce aún más su vínculo con el niño y comiencen a hacer cosas que antes no hacían, creando nuevas rutinas en las que el niño sea el protagonista: momentos de juego, de paseo o de diversión.
  • Aunque a veces es necesario, en estos momentos no conviene dejar demasiado tiempo al hermano mayor con terceras personas, ya que lo interpretará como un abandono. Un nuevo bebé en casa no debe verse como un momento en el que el niño pierde relevancia y cuidados.
  • Para fomentar la interacción de los hermanos, podemos involucrar al niño en las tareas de cuidado de su hermanito, pero siempre sin que sea una imposición. Puede, por ejemplo, elegir la ropa, ayudar en el aseo o decidir a dónde se va de paseo.
  • Es importante, independientemente de la reacción que haya mostrado el hermano mayor hacia el bebé, no dejarles solos los primeros meses. Esto, por supuesto, depende de la edad del niño, pero siempre es mejor que haya un adulto cerca. Aunque no sea mayorcito y no se muestre celoso ni agresivo, puede sentirse inseguro al cuidado de un bebé tan pequeño, lo que afectará a su autoestima y a su visión del bebé. Los hermanos mayores pueden ser una ayuda, pero no debemos convertir a su hermanito en una carga o una situación indeseable.
  • Podemos darle relevancia a su nueva posición como hermano mayor, pero sin que esto signifique una carga de responsabilidades.
  • Se deben respetar sus espacios y sus cosas para que no se sienta invadido o desposeído de su entorno.
  • Si el pequeño muestra comportamientos negativos o regresivos, debemos ser pacientes y no castigarle. Como hemos dicho anteriormente, ésta es su forma de expresar cómo se siente y es nuestra tarea ayudarle a mejorar y a gestionar sus emociones. Si no somos capaces de hacerlo por nosotros mismos, se puede pedir ayuda al pediatra o a un especialista en psicología infantil. Con unas buenas pautas, todos estos comportamientos son corregibles y ayudaremos al pequeño a sentirse mejor en estos momentos de cambio.

Es decir, la llegada de un hermano representa cambios en la vida del niño a los que puede precisar más o menos tiempo de adaptación, conductas regresivas y celos pueden ser frecuentes, por eso es importante plantearlo bien para que el niño lo viva como un motivo de alegría e ilusión.

 

 

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