Bebés prematuros: ¿Qué pasa cuando el bebé nace antes de tiempo? Pautas de cuidado básico del bebé prematuro

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Bebés prematuros: ¿Qué pasa cuando el bebé nace antes de tiempo? Pautas de cuidado básico del bebé prematuro

Se consideran bebés prematuros aquellos nacidos antes de la semana 37 aunque, como es natural, existen grandes diferencias dentro de este grupo. No es lo mismo nacer en la semana 20 que en la 36, y no todos los bebés se desarrollan exactamente al mismo ritmo. Por eso, hablar de prematuros puede ser un tanto ambiguo y, para un mayor conocimiento, se debe evaluar cada caso en concreto. No obstante, lo cierto es que los bebés prematuros comparten rasgos característicos y su cuidado y desarrollo puede ser un poco diferente al de los niños nacidos a término, al menos durante los primeros meses de vida. Conocer estas peculiaridades ayuda a muchos papás y mamás a sobrellevar el susto inicial y a cuidar de su bebé prematuro adecuadamente.

 

¿Qué caracteriza al bebé prematuro al nacer?

Los bebés prematuros, dado que han pasado menos tiempo en el útero, presentan una serie de características que les hacen más vulnerables. Sus órganos aún no han tenido tiempo de madurar y muchas veces no están preparados para la vida fuera del vientre materno. Por esta razón, la supervivencia de los niños nacidos prematuramente era muy escasa en la antigüedad. Hoy, por suerte, las cosas han cambiado y contamos con grandes avances médicos y tecnológicos que reducen inmensamente la mortalidad de estos bebés.

Entre las características más notables que presentan los bebés prematuros al nacer destacamos:

  • Nacer antes de completar la semana 36
  • Poco peso al nacer, normalmente menos de 2.5 kg
  • Piel lisa y casi transparente, pudiendo observar claramente algunas venas
  • Lanugo (vello corporal que suele desaparecer en las últimas semanas de gestación)
  • Baja temperatura corporal y dificultad para entrar en calor
  • Problemas respiratorios con respiración rápida y/o apnea
  • Anemia
  • Debilidad para succionar y llorar
  • Genitales agrandados en las niñas y empequeñecidos en los niños

 

Primer paso: unos días en la incubadora

No todos los bebés prematuros pasan por la incubadora, pero sí la gran mayoría. Cuando el niño tiene poco peso o ha nacido demasiado pronto, es necesario que acabe de completar su madurez orgánica en una incubadora. Aunque puede impresionar mucho ver a nuestro pequeño en una sala de cuidados intensivos, lo cierto es que neonatología ha conseguido grandes avances tanto incrementando enormemente las tasas de supervivencia de los prematuros, como mejorando el ambiente de las salas y las relaciones afectivas. Hace tan sólo unas décadas, el entorno alrededor de un bebé prematuro era mucho más frío y difícil, ya que no estaba permitido el contacto físico ni el amamantamiento. Hoy, por suerte, las cosas han cambiado y se favorece la presencia de las mamás y papás, sus caricias y sus cuidados. Aun así, la cantidad de aparatos, alarmas y personal que hay en estas salas puede ser abrumador, por lo que la mejor arma para superar el momento es la paciencia y el conocimiento. Familiarizarse con los equipos, sensores y monitores que controlan al pequeño puede ayudar a entender mejor la situación y a sobrellevarla de una forma más positiva. La paciencia y la confianza son esenciales en estos momentos, y mantener una actitud relajada beneficiará enormemente al bebé prematuro y al resto de la familia.

 

Llegamos a casa: cuidados básicos del bebé prematuro

Contrariamente a lo que mucha gente cree, los bebés prematuros no reciben el alta cuando llegan a un determinado peso o cuando cumplen los meses de gestación que les faltan, sino cuando sus órganos alcanzan un nivel de maduración óptimo para su vida fuera del hospital. Una vez el equipo médico da su consentimiento, sabemos que nuestro pequeño está listo para ir a casa. Pero, ¿qué nos espera una vez allí?

  • Los bebés prematuros tienen dificultad para controlar la temperatura, por lo que debemos tener especial cuidado manteniendo la habitación a una temperatura constante (entre 21° y 23°C) y controlando que no esté demasiado abrigado o destapado.
  • Visitas y contagios. Dado que su sistema inmunológico es todavía más inmaduro que el de un bebé a término, hemos de prevenir al máximo los contagios. Son especialmente problemáticas las enfermedades respiratorias, ya que los pulmones de los bebés prematuros son menos maduros. Para evitar infecciones, se recomienda reducir las visitas y seguir pautas básicas como lavarse las manos y usar mascarillas en caso de que alguno de los familiares esté resfriado.
  • En la calle. Salvo que el pequeño sufra algún problema de salud que lo impida, los paseos al aire libre no están desaconsejados. De hecho, pueden ser una buena alternativa a recibir visitas en casa ya que, siempre que el contacto se realice en lugares abiertos, hay menos posibilidades de contagio. Por este motivo, también se deben evitar aglomeraciones y lugares cerrados.
  • Sueño. El sueño del bebé prematuro puede ser un tanto complicado al principio, porque está acostumbrado a un ambiente diferente. Sin embargo, necesitan dormir mucho, por lo que lo más adecuado es crear un ambiente óptimo para ello: luz tenue y silencio, al menos durante las primeras semanas.
  • Alimentación. La lactancia materna está especialmente recomendada en bebés prematuros, ya que además de nutrientes contiene beneficios inmunológicos que no existen en ningún otro alimento. Si esto no es posible, el pediatra recomendará leches y tetinas artificiales especiales para prematuros. Los bebés prematuros, además, necesitan comer de forma más frecuente, siendo lo más recomendable realizar entre 8 y 10 tomas diarias. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunos bebés, dada la inmadurez de su sistema nervioso, pueden tardar un tiempo en desarrollar el mecanismo que asocia el hambre con el llanto, por lo que puede que tengan hambre aunque no lo manifiesten. Esto suele solucionarse pronto y mientras tanto lo mejor es ofrecerle comida siguiendo las pautas indicadas por el pediatra.
  • Favorecer el contacto físico. El contacto físico es muy importante en todos los bebés y especialmente en los prematuros. El método canguro, por ejemplo, está muy recomendado tanto para favorecer el desarrollo del bebé como para aumentar la cantidad de leche que produce la mamá. Consiste en un contacto piel contra piel que se realiza colocando al niño desnudo entre los pechos desnudos de la madre, la cual debe estar sentada para mayor comodidad y seguridad.
  • Vacunación. En cuanto a las vacunas, se recomienda seguir el calendario típico por edad. A los mayores de 6 meses, especialmente si han sufrido enfermedades o trastornos respiratorios con anterioridad, se les puede vacunar contra la gripe.
  • Seguimiento médico especializado. Los niños que pesan menos de 1.5 kg al nacer o antes de la semana 32, deben realizar seguimientos pediátricos de control.

 

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