Esas virasis frecuentes que afectan tanto a nuestros niños: los enterovirus

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Esas virasis frecuentes que afectan tanto a nuestros niños: los enterovirus

Los enterovirus, (sin incluir el polio) forman más de 100 serotipos diferentes y son responsables de cuadros diversos y comunes en la población infantil como puede ser fiebre inespecífica de carácter leve, o faringitis, o estomatitis, o exantema, o sistomas gastrointestinales e incluso meningitis asépticas.

Normalmente la evolución de estas infecciones es leve, auto limitadas y no dejan secuelas, pero en ocasiones se han observado cuadros neurológicos más graves.

Las infecciones por enterovirus tienen una distribución mundial, en nuestro entorno predominan en verano y otoño. Se trasmiten fundamentalmente por vía fecal-oral y respiratoria. Hay personas con la infección pero sin síntomas también pueden eliminar el virus.

En el 90% de los casos, los enterovirus se encuentran en la faringe durante la primera semana después del inicio de los síntomas y en las heces hasta dos semanas después del inicio de los síntomas, en algunos casos estos periodos pueden ser más largos.

Los virus pueden sobrevivir en superficies permitiendo así la trasmisión a través de fómites, es decir, nos podemos infectar al contacto con superficies contaminadas.

 

Existe un serotipo, el D-68 que se ha asociado a infecciones respiratorias de gravedad variable. En los últimos años países como EEUU, Canadá y algunos países europeos han detectado un aumento de este serotipo asociado a cuadros respiratorios graves y a cuadros neurológicos.

En estos cuadros neurológicos agudos que son diferentes a los habituales, y más graves en la población infantil, es en los que se han detectado este serotipo en muestras respiratorias y fecales.

De todas maneras, en la mayoría de los casos la evolución de la enfermedad es la esperada en este tipo de infecciones, por lo que la experiencia clínica acumulada avala que el riesgo de aparición de cuadros neurológicos graves es baja, es recomendable implementar una vigilancia por los casos aparecidos recientemente.

El objetivo de esta vigilancia es la detección precoz de los casos para la monitorización y tratamientos adecuados y conocer la frecuencia de aparición de estos casos. Se considera que todo niño con síntomas neurológicos sin otra causa identificada es un posible afectado.

Los síntomas se clasifican en tres:

  1. El niño presenta 2 o más de los siguientes síntomas: temblores, mioclonias, somnolencia marcada, dificultad para caminar.
  2. El niño presenta dificultades importantes para caminar, para hablar, para tragar, babeo, perdida de reflejos, apneas o alteraciones del ritmo respiratorio.
  3. Fallo neuromuscular y cardiorrespiratorio.

Los síntomas de la mielitis son la perdida de la sensibilidad, o la parálisis de brazos o piernas.

Es importante detectar y estudiar los casos, recogiendo las muestras necesarias y haciendo las exploraciones complementarias pertinentes así como realizar un estudio de las posibles fuentes de contagio.

Como medidas de prevención y control, son de especial interés las medidas higiénicas estrictas, con especial atención en el lavado de manos e higiene de los niños y de otras personas infectadas que convivan. En el caso de pacientes hospitalizados, el mantenimiento de estrictas medidas higiénicas por parte del personal sanitario y familiares es básico, restringiendo las visitas y evitando la trasmisión tanto respiratoria como fecal-oral.

  • El lavado de manos frecuente con agua y jabón o soluciones alcohólicas, especialmente después de ir al lavabo o de cambiar pañales.
  • Evitar el contacto estrecho con personas infectadas.
  • Evitar la transmisión respiratoria tapándose la boca al toser o estornudar, utilizando pañuelos de un solo uso y tapar la boca con la parte interna del codo no la mano, ya que las manos trasmitimos la enfermedad.
  • Lavar y desinfectar con frecuencia las superficies que puedan haber estado contaminadas.
  • Quedarse en casa mientras dura la enfermedad y evitar que los niños enfermos asistan a la escuela.

Hay tratamiento para los niños que presentan cuadros neurológicos moderados y graves, pero como siempre el mejor tratamiento es la prevención. Evitar el contagio, por lo que insistimos en la necesidad de realizar todas las medidas que se han descrito anteriormente.

 

 

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