Complicaciones de la otitis infantil

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Las mastoiditis en niños están muy relacionadas con las otitis infantiles no tratadas, mal cuidadas o particularmente severas. Aunque no son tan frecuentes como las infecciones de oído, las mastoiditis pueden tener consecuencias graves y generalmente requieren hospitalización, por lo que detectarlas a tiempo es esencial para garantizar buenos resultados. Por este motivo, conocer en qué consisten y cuáles son sus síntomas puede ser de gran ayuda para diagnosticar la mastoiditis en niños de forma precoz y evitar que ocasione otros problemas más complejos.

 

¿Qué es la mastoiditis en niños?

Una mastoiditis es una infección del hueso mastoideo o apófisis mastoides, un pequeño saliente que podemos palpar fácilmente cuando nos tocamos justo detrás de la oreja. Su interior es poroso y está formado por pequeñas cavidades o celdillas que conectan con el oído medio. Es precisamente esta conexión la que hace posible que algunos casos de otitis medias agudas deriven en mastoiditis. Veamos cómo funciona:

Como ya hablamos en nuestro post Dolor de oído en niños: ¿Qué es la otitis infantil y cómo podemos prevenirla?, la otitis media se produce cuando el exceso de mucosidad provocado por una gripe o un resfriado se desplaza al oído medio. Una vez allí, se acumula y permite la proliferación de gérmenes como el neumococo y el Haemophilus influenza, dando lugar a una infección. Cuando la presión del pus es demasiado fuerte, a menudo se producen rupturas o pequeñas perforaciones en el tímpano que permiten supurar al exterior todo lo que se ha ido acumulando en el oído medio. Aunque esto pueda parecer peligroso, en realidad la perforación del tímpano es muy habitual e incluso beneficiosa, ya que permite que se descargue el oído y que se cure la infección.

Las mastoiditis se producen cuando los gérmenes que han provocado la otitis pasan al hueso mastoideo e invaden las celdillas que lo conforman. Esto es especialmente probable cuando no se ha producido la ruptura del tímpano y la mucosidad y el pus siguen acumulándose en el oído medio, aunque también hay casos de mastoiditis en niños en los que sí ha habido perforación. A este respecto debemos aclarar que, en casi todos los casos de otitis, los gérmenes implicados suelen invadir zonas próximas, como las cavidades del hueso mastoideo. Sin embargo, la mayoría de las veces estas infecciones son tan leves que pasan desapercibidas y se curan al mismo tiempo que la otitis. Sólo en algunos casos de otitis severas, mal cuidadas o no tratadas, la infección puede dar lugar a una mastoiditis propiamente dicha.

 

Síntomas de la mastoiditis en niños: ¿Cómo podemos detectarla?

El signo más claro de que estamos ante un caso de mastoiditis en niños es la presencia de un bulto enrojecido detrás de la oreja. Al producirse una infección del hueso mastoideo, la zona en la que se localiza aparece hinchada y de color rojizo. A menudo la inflamación provoca el desplazamiento de la oreja hacia delante, dando la impresión de que la oreja está despegada. El resto de síntomas que pueden aparecer son similares a la otitis: fiebre alta, dolor y secreción de oído, pérdida de audición y malestar general.

 

Tratamiento de la mastoiditis en niños

Antes de que se descubrieran los antibióticos, las mastoiditis eran una de las principales causas de mortalidad infantil. Sin embargo, desde que contamos con esta valiosísima ayuda, este tipo de infecciones son controlables y superables.

Los casos más leves suelen tratarse con antibióticos por vía oral, es decir, ingeridos. Sin embargo, la mayoría de las mastoiditis en niños requieren tratamientos más intensivos, por lo que el paciente necesita ser ingresado en un hospital. Allí se le aplican antibióticos por vía intravenosa y se lleva a cabo un control exhaustivo de la evolución de la enfermedad. Lo normal es que durante las primeras 24-48 horas se produzca una mejoría notable en el niño, bajándole la fiebre y reduciéndose el dolor y la inflamación de la zona. Si la evolución de la mastoiditis en niños no es buena, se suele realizar una cirugía para limpiar y drenar la zona afectada. Aunque este tratamiento es más invasivo, en los casos en los que los antibióticos no funcionan puede ser realmente necesario y, en general, su pronóstico es muy bueno. He aquí la importancia del buen uso de los antibióticos para evitar la aparición de resistencias que obligan a tratamiento mucho más agresivos. El mal uso de los antibióticos facilita la aparición de estas resistencias, los gérmenes se acostumbran a ellos y los antibióticos ya no son capaces de  curar la infección.

 

¿Qué podemos esperar de una mastoiditis en niños? Pronóstico y complicaciones

En general, el pronóstico de las mastoiditis en niños es bueno siempre y cuando se comience a tratar pronto. Las complicaciones de este tipo de infecciones pueden llegar a ser muy graves, ya que el hueso mastoideo está situado muy cerca del cráneo. Los casos más extremos pueden provocar sordera, daños cerebrales y deterioro de los nervios y los músculos de la cara y el cuello. Por este motivo, os recomendamos lo siguiente:

  • Acudir al pediatra cuando el niño presenta síntomas de otitis, como dolor de oído, malestar general y fiebre.
  • Seguir siempre las recomendaciones del pediatra. La mayoría de los casos de mastoiditis en niños se dan por otitis mal cuidadas o no tratadas, así que siempre se debe seguir al pie de la letra el tratamiento recetado y completarlo totalmente.
  • Controlar la evolución de la otitis y acudir al hospital si el dolor o la fiebre empeora, y sobre todo si notamos que la zona de detrás de la oreja se inflama.

La mastoiditis es una complicación de las otitis no tratadas o complicadas cursan con fiebre, dolor, bulto enrojecido detrás de la oreja y desplazamiento del pabellón auricular.

 

 

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