Orejas de soplillo en niños: burlas, bullying y falta de autoestima. Métodos para corregir las orejas despegadas con y sin cirugía

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Las orejas de soplillo, también llamadas orejas prominentes o despegadas, son un defecto físico del pabellón auditivo que, si bien no provoca ningún tipo de problema auditivo, pueden ser causa de complejos y trastornos psicológicos importantes. Por este motivo, cada vez son más los padres que buscan soluciones precoces para evitar que sus hijos se conviertan en el blanco de las burlas sufran bullying y desarrollen problemas de autoestima. En este post os hablaremos de las orejas despegadas en niños y os propondremos posibles soluciones a este problema.

 

¿Qué son las orejas de soplillo?

Las orejas prominentes, despegadas o de soplillo son una malformación del pabellón auditivo, generalmente debido a una mala definición de los pliegues del cartílago de la oreja (antihélix) o a un exceso de la parte cóncava de la misma (concha), que provoca que las orejas se separen de la cabeza y sobresalgan de forma anormal. Este tipo de deformidad es muy frecuente en la población y no supone ningún problema en sí mismo. No conlleva pérdidas de audición ni es sinónimo de ninguna enfermedad, sino que puede ser considerado, simplemente, como un rasgo físico de ciertas personas.

 

Bullying, complejos y pérdida de autoestima

Aunque, como hemos visto, las orejas de soplillo son muy habituales y no tienen ninguna consecuencia fisiológica, esta anomalía puede convertirse en una tortura psicológica para quienes la padecen. En una sociedad en la que cualquier rasgo físico o de la personalidad que se salga de lo común es objeto de crítica y mofa, no es de extrañar que las personas que presentan orejas despegadas o prominentes sean “presas fáciles” para los abusones. Los niños y adolescentes, dado el incremento del bullying en nuestras escuelas, son especialmente vulnerables a este tipo de agresiones.

Motes, humillaciones, burlas, agresiones físicas, rechazo… Las formas de acoso escolar son cada vez más numerosas y provocan secuelas que pueden llegar a ser muy graves y persistir incluso en la vida adulta. La infancia y la adolescencia son momentos decisivos en la definición de quienes somos y quienes seremos. Es durante estos primeros años cuando se define nuestra personalidad, nuestra forma de vernos a nosotros mismos y de enfrentarnos a la vida. Los niños que sufren complejos o que son objeto de bullying, suelen presentar trastornos psicológicos de mayor o menor gravedad. La inseguridad que sienten, junto con la visión negativa que tienen de su físico, puede hacerles más propensos a la timidez o a desarrollar problemas a la hora de relacionarse con su entorno. Según el estudio “Escucha tus orejas” (2016) de Allergan, basado en 450 encuestas a personas con estas características y a sus familiares, revela que el 54 % de los españoles reconoce haber sufrido bromas por el tamaño y forma de sus orejas. Y que éstas son especialmente duras en los niños que sufren de orejas separadas, puesto que es una edad en la que la crítica tiene un alto impacto en el desarrollo de la autoestima.

 

¿Cómo tratamos las orejas de soplillo? Métodos quirúrgicos y no quirúrgicos

Aunque las orejas de soplillo no ocasionan ningún problema físico, en ocasiones puede ser necesario corregirlas para evitar complejos y trastornos psicológicos en el niño, especialmente cuando la malformación es muy evidente. Incluso en aquellos casos en los que el niño no sufre acoso escolar, o en anomalías detectadas en bebés, cada vez son más padres los que optan por acudir a especialistas y solucionar el problema de forma precoz.

Hasta ahora, el método más eficaz para corregir de forma óptima y permanente los casos de malformación del pabellón auditivo es la otoplastia. Este tratamiento quirúrgico es una de las pocas cirugías estéticas que se realizan tanto en niños como en adultos, aunque no se recomienda en menores de 7 años. La operación consiste en recrear de forma manual la posición correcta de la oreja, remodelando el cartílago y disminuyendo la cavidad de la concha. Aunque en adultos la intervención se realiza con anestesia local, en niños pequeños es necesario administrar anestesia general.

Respecto a los métodos no quirúrgicos, las técnicas empleadas hasta ahora no proporcionaban resultados satisfactorios ni permanentes, sino que tan solo ayudaban a disimular ligeramente el problema. Sin embargo, desde hace pocos años existe un nuevo método que está dando muy buenos resultados. Se conoce como implante Earfold y se coloca en tan sólo 30 minutos en clínicas especializadas, sin necesidad de pasar por el quirófano. Los resultados son muy similares a los de la otoplastia, aunque el proceso es mucho más sencillo. Consiste en realizar una pequeña incisión en la oreja, utilizando anestesia local, y colocar un microimplante en el antihélix. Su función es la de sujetar el cartílago y colocarlo en su posición correcta, llevándolo hacia la cabeza. Así, la oreja adquiere una forma normal y el corrector es del todo imperceptible. Este método es permanente, ya que el implante está realizado con materiales hipoalergénicos no reabsorbibles. Sin embargo, si los resultados no son satisfactorios puede retirarse fácilmente.

 

 

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