Mi hijo no oye ¿A qué se debe?

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Aunque nuestro bebé pase la primera prueba auditiva de recién nacido, es importante asegurarse de que oye bien. Se aconsejan por tanto evaluaciones de la audición de forma regular y sobre todo ante cualquier sospecha de “mi hijo no oye”.

Hay niños que por sus circunstancias vitales tienen más riesgos de sufrir alteraciones auditivas:

  •  Nació de manera prematura.
  • Permaneció en la unidad de cuidados intensivos neonatales.
  • Tuvo una alta concentración de bilirrubina y necesitó una transfusión.
  • Recibió medicamentos que pueden causar la pérdida de audición.
  • Tiene antecedentes familiares de pérdida de audición infantil.
  • Tuvo complicaciones en el parto.
  • Tuvo infecciones frecuentes en los oídos.
  • Tuvo infecciones, como meningitis o citomegalovirus.
  • Estuvo expuesto a sonidos o ruidos muy fuertes, incluso por un tiempo corto.

 

Tipos de pérdida de audición

La pérdida de audición puede ser conductiva, neurosensorial y mixta.

  1. Conductiva es causada por interferencias (líquido y mocos) en la transmisión del sonido hacia el oído interno. Los lactantes y los niños pequeños con frecuencia desarrollan pérdida de audición conductiva debido a infecciones en los oídos (las otitis serosas). Esta pérdida de audición suele ser leve, transitoria y tratable con medicamentos o con cirugía (drenajes).
  2. Neurosensorial, se relaciona con la malformación, la disfunción o el daño en el oído interno (cóclea) y, en contadas ocasiones, se debe a problemas en la corteza auditiva del cerebro. El tipo más común es la pérdida de audición coclear, y esto puede afectar a una parte concreta y especifica de la cóclea (células ciliadas internas, células ciliadas externas o ambas). Por lo general, se presenta en el momento del nacimiento, puede ser hereditaria o resultado de una serie de problemas médicos, aunque a veces su origen es desconocido. Este tipo de pérdida de audición suele ser permanente.

El grado de pérdida de audición neurosensorial puede ser leve, moderado, grave o profundo. A veces, la pérdida es progresiva (la audición es cada vez más deficiente) y en ocasiones es unilateral (un oído solamente).

Debido a que la pérdida de audición puede ser progresiva, deben realizarse pruebas audiológicas repetidas. En general, la pérdida de audición neurosensorial no se puede curar ni médica ni quirúrgicamente; sin embargo, los audífonos pueden ser de mucha ayuda para los niños con este tipo de pérdida de audición no retrasen sus aprendizajes.

  1. Mixta: ocurre cuando están presentes la pérdida de audición conductiva y la neurosensorial.

Otro tipo sería la pérdida de audición central que ocurre cuando no hay interferencias y la cóclea funciona correctamente, pero están alteradas otras partes del cerebro receptoras de los estímulos. Es un tipo muy poco frecuente de pérdida de audición y es difícil de tratar.

Otro tema son los trastornos de procesamiento auditivo (APD) que no son exactamente un tipo de pérdida de audición ya que las personas que los padecen suelen escuchar bien  en un entorno silencioso y presentan dificultades para escuchar cuando hay ruidos, lo que ocurre habitualmente en el entorno en el que vivimos. En la mayoría de los casos, los APD se tratan con una terapia adecuada.

 

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