Adiós al pañal: cómo ayudar a nuestros hijos a dejar el pañal

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Adiós al pañal: cómo ayudar a nuestros hijos a dejar el pañal

Algo que trae de cabeza a muchos papás y mamás, especialmente en estas fechas en las que la “vuelta al cole” está cada vez más cerca, es el proceso de enseñar a sus pequeños a ir al lavabo y dejar de usar el pañal. El hecho de que las escuelas de nuestro país sean reacias a admitir a niños que aún hacen uso del pañal, motiva que muchas familias fuercen este acontecimiento y se desesperen cuando ven que no son capaces de conseguirlo. Y es que dejar el pañal es un proceso importante en la vida de nuestro hijo, por lo que ha de asumirse con calma y paciencia, teniendo siempre en cuenta que no todos los niños están preparados para hacerlo a la misma edad. En el post de hoy os ayudáremos a detectar las señales que indican que vuestro hijo está preparado para dejar el pañal y os mostraremos los mejores métodos para ayudarle a controlar los esfínteres y a decir adiós al pañal.

¿Cuándo está preparado un niño/a para dejar el pañal?

La Asociación Española de Pediatría considera que es entre los 2-3 años cuando los niños empiezan a estar preparados para dejar el pañal, siendo la edad ideal a partir de los 30 meses. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que cada niño evoluciona de forma diferente y que algunos no estarán 100% preparados hasta los tres años y medio. Esperar el momento adecuado facilita mucho el proceso, pudiendo hacer la transición en poco tiempo (2-4 semanas). Si, por el contrario, el niño no está preparado, la retirada del pañal puede ser mucho más larga y traumática. Por este motivo, lo ideal sería esperar a que nuestro hijo decidiera por sí mismo quitarse el pañal, bien porque le molesta o bien porque considera que no lo necesita. Si esto no ocurre antes de que comiencen la escuela y nos vemos obligados a forzar este paso, hay ciertas señales que pueden ayudarnos a evaluar si nuestro pequeño está preparado para hacerlo:

  • No moja continuamente el pañal, lo que indica que ya tiene cierto control sobre sus esfínteres.
  • Tiene horarios regulares para hacer caca.
  • Sabe decir “caca” y pipí” y nos avisa cuando se ha ensuciado.
  • No le gusta llevar el pañal sucio y comienza a resultarle incómodo.
  • Empieza a entender nuestras instrucciones.
  • Es capaz de bajarse y subirse los pantalones solo.
  • Imita a los adultos o a sus hermanos mayores cuando van al baño.
  • Camina y se sienta solo.

 

¿Cómo consigo que mi hijo deje el pañal?

Enseñar al niño a ir al lavabo es un proceso más de aprendizaje, por lo que requerirá paciencia y calma. Forzarle a hacer cosas que no quiere, o regañarle cuando no las hace como nosotros queremos, sólo contribuirá a hacer la transición más larga y pesada para todos. Si consideras que tu niño ya está listo y hay buena predisposición por parte de todos, podéis seguir estos consejos para ayudar a vuestro hijo a dejar el pañal y a ser más independiente.

 

Crear un ambiente relajado

Es conveniente que el proceso de dejar el pañal se haga en un momento en el que el niño está tranquilo y que no coincida con otros cambios o circunstancias que lo alteren como dejar el chupete, empezar la guardería o el cole, o la llegada de un hermanito. Debería ser un momento óptimo para vosotros también, de modo que ningún factor externo os haga ser más impacientes o perder antes la calma. Os recomendamos, además, que no utilicéis esas expresiones tan comunes como “ya eres un niño mayor”, “los niños mayores no usan pañal”, porque lo único que se consigue es comparar y presionar, pudiendo llegar a hacer que nuestro pequeño se sienta frustrado cuando no es capaz de controlar sus esfínteres. Como padres debemos ayudarles a cultivar la confianza en sí mismos y comparándoles, o riñéndoles porque no cumplen con nuestras expectativas, estaremos mellando su autoestima.

 

Aprender por imitación

Los niños, especialmente cuando son tan pequeños, aprenden por imitación de los adultos. Por eso, el primer paso en el proceso de dejar el pañal es que nuestros hijos empiecen a ver a los miembros de su familia utilizar el váter. Compradle un orinal y ponédselo en el baño, para que comience a sentarse y a imitaros cuando vosotros hacéis uso del inodoro. Explicadle para qué sirve y cómo sentarse, aunque al principio lo haga vestido. Esto le ayudará a familiarizarse con el orinal y sus funciones. Luego podéis quitarle el pañal y animarle a sentarse en aquellos momentos del día en los que sabéis que es más probable que haga algo (al levantarse, después el desayuno…). Si no quiere permanecer sentado no le obliguéis (aunque podéis tratar de entretenerle con cuentos o juegos), ya que podría cogerle manía al orinal. Si el niño se siente presionado y rechaza el orinal, el proceso de retirada del pañal se alargará considerablemente.

 

Aprovechad el verano y las buenas temperaturas

Llevar a cabo el proceso de retirada del pañal en una época de buenas temperaturas puede ser muy útil. Al llevar menos ropa les será más fácil desnudarse para usar el orinal. Podemos incluso dejarles desnudos o semidesnudos por casa, les resultará más cómodo y en caso de “accidentes” no se ensuciarán completamente. Además, para nosotros es mucho más fácil limpiar una muda ligerita, o el suelo directamente, que no una muda de invierno completa. Olvidaos de los petos y otro tipo de ropa que les resulte difícil sacarse, debemos facilitarles el proceso.

 

Seamos didácticos

Hablar con nuestros hijos y explicarles cosas, incluso cuando son bebés, favorece su aprendizaje futuro. Así, si cuando hacen pipí o caca en el pañal les decimos “has hecho pipí” o “has hecho caca”, les estaremos ayudando a distinguir qué tipo de necesidades tienen en cada momento. Para cuando se realice el proceso de retirada del pañal, nuestros niños serán más conscientes de qué es lo que quieren hacer. Podemos, además, leerles cuentos especialmente destinados a enseñarles a decir adiós al pañal, y mostrarles que es un proceso de cambio natural y que los accidentes son normales. Hablad con ellos y convencedles con sentido del humor y juegos en vez de darles órdenes. Felicitadles cuando hacen algo en el orinal pero no les premiéis, pues han de tomarse el proceso como algo natural, no como un hecho que ha de ser recompensado.

 

Si todo falla, volved al pañal

A veces el primer intento no es efectivo. Quizá el niño le tiene miedo al váter o al orinal y no se siente seguro, o realmente no ha desarrollado todavía la capacidad de controlar sus esfínteres. No os desesperéis, vuestro hijo dejará el pañal cuando esté preparado, seguro, simplemente debemos darle un poco más de tiempo. Si el proceso no avanza, podemos volver a ponerle el pañal e intentarlo un poco más adelante. Lo importante es que el niño comience a ser consciente de cuándo quiere hacer pipí y de cuándo quiere hacer caca, y que aprenda a decírnoslo. Aun usando pañales, podemos enseñarle a comunicarnos sus necesidades y así, poco a poco, le inculcaremos dónde hacerlas.

 

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